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Clarisa Navarro redefine el mapa del arte contemporáneo desde Guadalajara

A través de su plataforma NAGG, la gestora propone un diálogo cercano y ético con la creación contemporánea mientras prepara el esperado debut de Ángel Cammen en Central de Arte

Clarisa Navarro
Clarisa NavarroFoto

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Para una amplia comunidad digital, el rostro de Clarisa Navarro está vinculado a @lapuraclara, un proyecto nacido en las plataformas sociales donde la improvisación de personajes, el humor cotidiano y la sátira fina le sirvieron como válvula de escape. Sin embargo, detrás latía una curiosidad múltiple y una formación académica constante. Cuando comenzó a estudiar historia del arte contemporáneo, descubrió una vocación que transformaría su trayectoria.

En 2022, esa inquietud conceptual cristalizó en NAGG (NOT A GALLERY GALLERY), una iniciativa independiente que comenzó explorando el art advising y las exposiciones pop-up para evolucionar hacia la representación directa, el acompañamiento ético de carreras artísticas y la pedagogía de un coleccionismo sin acartonamientos. Ahora se encuentra en vísperas del proyecto más ambicioso de su plataforma, la exposición individual del artista Ángel Cammen en Central de Arte, el nuevo espacio de la Colección Alma Colectiva en Guadalajara.  La tapatía comparte  con Madame Figaro México sus reflexiones sobre la autenticidad, la eclosión cultural de la capital jalisciense y las nuevas reglas para mirar el arte contemporáneo.

 ¿Cómo se dio tu giro profesional?

 En realidad, he estado relacionada con el arte desde mucho antes de convertirme en La Pura Clara, y La Pura Clara estuvo relacionada con el arte mucho más de lo que yo misma pude haber pensado. Después de tener a mi primera hija y en plena crisis existencial con un sueño de ser actriz medio truncado, decidí estudiar historia del arte contemporáneo. Ahí descubrí un mundo fascinante y completamente nuevo para mí, te estoy hablando de hace aproximadamente quince años. En esa época mi acercamiento era meramente curioso. Ir conociendo y aprendiendo sobre la historia del arte cambió por completo mi percepción.

Recuerdo la primera vez que vi una obra de Félix González-Torres en vivo mientras estudiaba, la pieza titulada “Untitled” (Portrait of Ross in L.A.), que consiste en una instalación de caramelos envueltos en celofán de colores. El peso ideal de la pieza corresponde al peso que tenía Ross, la pareja del artista, antes de enfermar de SIDA, y los visitantes pueden tomar un dulce, comérselo o llevárselo. Una pareja pasó por ahí burlándose y diciendo que eso “no era arte” y me puse furiosa. Me da risa recordarlo porque en realidad estaba apasionada por ese mundo nuevo y tenía muchas ganas de compartirlo. Muchos otros artistas y creadoras me hicieron sentir lo mismo. Recuerdo particularmente a Sophie Calle, Cindy Sherman y Alex Prager, quizá porque encontraba en ellas algo con lo que podía identificarme: la observación de lo cotidiano, la construcción de personajes, el humor, la intimidad y aquel deseo actoral.

 En 2022, esa inquietud volvió a hacerse demasiado presente como para ignorarla y decidí crear NAGG (Not a Gallery Gallery) Me acerqué a artistas cuyo trabajo me interesaba, aconsejaba a conocidos para comprar obra, visitaba estudios y conectaba personas. Entendí que quería construir una plataforma muy cercana a los creadores, personal con los coleccionistas y mucho más orgánica que la estructura tradicional de una galería. La observación, la curiosidad y el humor que estaban en La Pura Clara están también en mi manera de acercarme al arte. Algoritmos, libertad creativa y autenticidad.

Clarisa Navarro
Clarisa NavarroJoaquín Urrutia

¿Cómo se construye un modelo estable y rentable en plataformas digitales como Instagram, tanto en un proyecto personal como en una iniciativa de arte?

 Cuando empecé con La Pura Clara ni siquiera había métricas como las conocemos hoy y nunca tuve una estrategia para crecer ni la intención de llegar a cierto número de seguidores. Empecé haciendo personajes e improvisaciones porque necesitaba ese espacio de expresión. La comunidad llegó después, de manera muy orgánica. Con el tiempo entendí que detrás de esa comunidad también podía existir un negocio.  Al ser una cuenta de comedia, muchas marcas llegaban con guiones o reglas demasiado acartonadas que simplemente no funcionaban conmigo. Preferí hacer menos colaboraciones y trabajar únicamente con quienes entendieran mi lenguaje. Si algo he aprendido es que la fórmula más importante es la autenticidad. 

Hoy La Pura Clara sigue siendo una parte muy importante de mí y quiero conservarla como mi lado más lúdico, un espacio donde pueda seguir jugando sin convertirlo en una obligación. NAGG está en otro momento. Es un proyecto relativamente joven que hoy es mi enfoque principal. He creado compromisos importantes con artistas muy cercanos y talentosos, y conforme sus carreras han ido creciendo, la responsabilidad se ha vuelto mayor. En NAGG me interesa construir un proyecto sólido, acompañar carreras y generar relaciones reales entre artistas, coleccionistas e instituciones. Aunque sí me encantaría aprovechar lo aprendido creando contenido para encontrar una manera propia de comunicar sobre arte. 

Yo empecé haciendo art advising. Acercaba a talleres de artistas a personas que mostraban curiosidad o simplemente estaban buscando obra para su casa'

NAGG surgió como una plataforma virtual con exposiciones 'pop-up'. ¿Qué vacíos identificaste en las galerías tradicionales?

No siento que a las galerías tradicionales les faltara algo que yo viniera a resolver. Al contrario, creo que son un elemento fundamental dentro del ecosistema del arte. NAGG nació más bien de encontrar una manera propia de acercarme a ese mundo y se ha ido transformando conmigo. Yo empecé haciendo art advising. Acercaba a talleres de artistas a personas que mostraban curiosidad o simplemente estaban buscando obra para su casa, sin importarme si eran coleccionistas experimentados o si estaban comprando su primera pieza. Al principio, ingenuamente, pensaba que mi trabajo era decirle a la gente qué comprar y qué no comprar, como si tuviera la responsabilidad de dirigirlos por el camino “correcto”. Hasta tenía un lema: “El arte no debe combinar con tu tapete”.

Pero en el camino la que más se fue educando fui yo. Empecé a conocer artistas extraordinarios, a visitar estudios y a entender la complejidad que existe detrás de construir una colección y de acompañar la carrera de un creador. En ese proceso fue fundamental mi acercamiento a Alma Colectiva, la colección de Aurelio López Rocha y Pepis Martínez de López, que admiro profundamente, y también la cercanía con Rubén Méndez, quien fue mi maestro y está al frente de dicha colección. He tenido el privilegio de aprender muchísimo de ellos.  Comenzó con asesoría y exposiciones pop-up, pero hoy una parte fundamental del proyecto es la representación y el acompañamiento cercano de los artistas con los que trabajo. Quizá ahí está lo que nos distingue, al ser un proyecto independiente puedo mantener una relación muy personal con cada artista, entender en qué momento está su carrera y pensar con ellos decisiones a largo plazo. NAGG no nació para corregir el modelo tradicional, nació porque necesitaba encontrar mi propia manera de hacer las cosas.

Clarisa Navarro en su estudio
Clarisa NavarroJoaquín Urrutia

Guadalajara como centro cultural

La escena de Guadalajara capta hoy la atención de coleccionistas e instituciones internacionales ¿Qué factores han consolidado a la ciudad como un referente clave?

Lo que estamos viendo hoy empezó a cocinarse desde hace décadas. En 1992, nació aquí Expo Arte, la primera feria de arte contemporáneo en México. Detrás estuvieron figuras como Gabriela López Rocha, Carlos Ashida y Elena Matute, con la participación de personajes como Guillermo Santamarina. Fue una generación que abrió conversaciones y conexiones con el arte contemporáneo internacional desde Guadalajara. A la par, la ciudad ha tenido una tradición de coleccionismo muy comprometida. Desde aquellos años había personas como Patrick Charpenel, Aurelio López, Pepis Martínez y Carlos Ashida apostando por el arte contemporáneo, apoyando artistas y contribuyendo a construir una escena que ha seguido creciendo.

Hoy estamos viendo la continuación de esa historia. Museos como el Museo de Arte Zapopan (MAZ) y el Instituto Cultural Cabañas, la presencia de ferias como Material, galerías, espacios independientes y nuevos proyectos como Plataforma. También hay nuevos coleccionistas comprometidos. El taller de cerámica de José Noé Suro recibe a creadores nacionales e internacionales todo el año, y los talleres de artistas emergentes y consolidados son innumerables. Creo que Guadalajara está recibiendo la atención internacional de algo que lleva gestándose desde los años ochenta. Lo nuevo no es la escena, lo nuevo es que más gente la está mirando.

Clarisa Navarro
Clarisa NavarroJoaquín Urrutia
Clarisa Navarro
Clarisa NavarroJoaquín Urrutia

La metodología del acompañamiento artístico

Desde la perspectiva de NAGG, ¿cuáles son los pilares fundamentales para proyectar la trayectoria de un creador?

Primero que nada tiene que haber una conexión con la obra y, por supuesto, con el artista. Me dejo guiar por mi ojo, pero también he aprendido a cuestionarlo. Después viene construir una relación cercana y profesional. Puedes admirar la obra de alguien, pero si la relación personal no fluye, difícilmente funcionará lo demás. Construir una carrera es una responsabilidad compartida. Para mí es fundamental conocer sus procesos y respetarlos, tener comunicación constante y entender en qué etapa se encuentran. Se requiere compromiso sin prisas, dar pasos sólidos y no querer abarcarlo todo de golpe. Cada artista necesita cosas distintas y las oportunidades no llegan de la misma manera ni en el mismo momento. Me da tranquilidad trabajar con artistas disciplinados en su práctica, que saben manejar su estudio y su producción con profesionalismo, que se dan el espacio de investigación, de reflexión, de estudio, que conocen la historia del arte y se arriesgan.

 Dedicar tu vida al arte exige una enorme disciplina. Cualquiera puede tener una gran idea, lo verdaderamente difícil es tener la constancia, el oficio y el compromiso para convertirla en obra. Después vendrán las exposiciones, las colecciones, las galerías y las oportunidades. Mi trabajo es ayudar a que esas cosas lleguen en el momento correcto, sin saltarnos el proceso y construyendo relaciones a largo plazo.

Para quien desea iniciarse en el coleccionismo sin experiencia previa, ¿cuál es tu recomendación principal?

Que no combine con tu tapete (risas). Parece broma, pero lo digo en serio. Busca una obra que resuene contigo, que te provoque algo, no una que simplemente haga juego con tu decoración. El ojo se educa y nunca deja de educarse. Entender el ecosistema es importante. No le tengan miedo a recurrir a un art advisor que pueda guiarlos. Por eso, mi primera recomendación es tener curiosidad: ver mucho, preguntar, acercarte a artistas locales y emergentes y no comprar algo solamente porque un conocido lo tiene o porque alguien dijo que es lo que hay que tener. Una colección se vuelve interesante cuando empieza a reflejar la personalidad de quien la construye.

Y agregaría una regla más: desconfía de lo que únicamente te parece bonito a primera vista. Lo bonito se agota rápido. Busca algo que te intrigue, que te haga volver a verlo, incluso algo que al principio no termines de comprender. El primer paso para coleccionar no es el presupuesto ni el conocimiento técnico, es la curiosidad.

Una obra de arte cambia completamente cuando conoces más sobre el artista que la hizo'

¿Qué cualidades buscas en los artistas con los que colaboras y qué etapa del proceso disfrutas más?

Busco personas apasionadas, curiosas y comprometidas. No me gusta verlos como "mis" artistas. Somos un equipo. Conversar con ellos nos permite dividir tareas y apoyarnos mutuamente, porque NAGG está creciendo junto con ellos. Lo que más disfruto es ver qué están haciendo, sus procesos, entender cómo funcionan sus mentes, visitar sus talleres, rebotar ideas y concebir exposiciones. Todo eso requiere tiempo y recursos, y avanzamos a nuestro propio ritmo. Disfruto la cercanía. Los artistas me enseñan mucho y admiro a quienes, además de producir, gestionan sus propias exposiciones. Y la mejor parte es cuando se logra colocar una obra, porque sé que ese ingreso apoya directamente a que el artista continúe con su práctica. Ver una pieza que me apasiona en la colección de alguien me da mucha felicidad.

El perfil del coleccionismo contemporáneo

 ¿Cómo definirías la visión de las personas que acuden a NAGG en busca de asesoría?

No hay un perfil establecido. Recibo a personas dispuestas a explorar, sin necesidad de contar con grandes presupuestos ni con las colecciones más prestigiadas, solo necesitan estar abiertas y querer aprender. Una obra de arte cambia completamente cuando conoces más sobre el artista que la hizo, cómo la desarrolló, cuáles son sus trabajos previos o cuando visitas el taller donde trabaja. En NAGG todos son bienvenidos. El diálogo y la conexión personal con los clientes son prioritarios; me interesa conocer sus intereses. Puedo amar una pieza y no por eso mis coleccionistas deben amarla también. He aprendido a tener apertura y a personalizar el trato con cada persona.

 Para cerrar, cuéntanos sobre la exposición que inauguras este mes de septiembre en Guadalajara.

El 23 de septiembre inauguro en Guadalajara ¿Quién podría dormir a través de todo ese ruido?, una exposición individual de Ángel Cammen en Central de Arte, el nuevo espacio de la Colección Alma Colectiva. Para mí tiene un significado muy especial presentarla ahí porque Alma Colectiva fue la primera colección a la que le vendí obra de Ángel y una de las primeras en recibirlo, conocer su trabajo de cerca y apostar por él.

Ángel está viviendo un momento muy emocionante. Su obra ya forma parte de la Colección FEMSA y del Pérez Art Museum de Miami (PAMM), y recientemente participó en la exposición Constelaciones y derivas: arte de América Latina desde la colección FEMSA en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO). Para esta muestra presentamos un cuerpo de obra completamente nuevo, con curaduría de Guillermo Santamarina y museografía de Rubén Méndez. Es probablemente la exposición más ambiciosa que he producido hasta ahora y representa lo que quiero construir con NAGG: acompañar carreras de artistas a largo plazo, generar proyectos sólidos y crear vínculos reales entre creadores, colecciones, curadores e instituciones.