Tesoros ocultos de la farmacia francesa, los remedios y cosméticos que solo encontrarás en Francia

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Pasear por las farmacias de París es una experiencia para cualquier amante del skincare. A lo largo de mi trayectoria de más de tres décadas como farmacéutica y formuladora —que inicié en 1990 al fundar Farmàcia Meritxell en Andorra la Vella y que me llevó a desarrollar la línea Unique Pink Collagen—, he tenido la oportunidad de analizar de cerca el fascinante fenómeno de la botica gala. En sus estantes coexisten auténticas rarezas galénicas que se siguen produciendo hoy en día y que forman parte del botiquín familiar de cada hogar francés desde hace generaciones.
Lo que convierte a estos productos en el souvenir de belleza perfecto en tu próximo viaje a Francia no es su precio accesible, sino la fascinante historia que albergan. Hablamos de la emblemática crema francesa de culto, fórmulas magistrales que no han cambiado en un siglo, envases de estética retro nacidos en laboratorios familiares y ese inigualable consejo de mostrador tan propio de la dermofarmacia gala. Son pequeños tesoros de salud, patrimonio e historia cosmética que merecen un lugar reservado en tu maleta de regreso.

Los más antiguos, con más de un siglo de vida
Pastillas Vichy (1825) Los octógonos blancos de menta elaborados con sales minerales del agua termal de Vichy. Nacieron como digestivas para los curistas, que era como se llamaba a los turistas que viajaban por motivos de salud, del balneario y dos siglos después siguen siendo el caramelo de farmacia más francés que existe.
Alcool de menthe Ricqlès (1838) Gotas de alcohol de menta ultraconcentrado. Se usa como unas gotas en agua o en un azucarillo para la digestión, para el aliento, para el golpe de calor o la sensación de desmayo. Incluso se usa para hacer friegas en el pectoral en caso de resfriado.
Mélissine Abbé Perdrigeon (1860) Una mezcla de aceites esenciales y especias que se propone para la halitosis, las digestiones difíciles, los desfallecimientos, la falta de fuerza, el malestar gástrico, la sensación de vacío o las náuseas. Se toman unas gotas en un poco de azúcar o en una infusión.
Papier d'Arménie, triple carnet (1885) Es un librito de papel impregnado de resina de benjuí e incienso, entre otras esencias, que se quema para purificar el aire de casa. No me diréis que no es supercurioso. Nació como desinfectante en plena época higienista y hoy es un objeto de culto que se vende también en farmacias.
Jouvence de l'Abbé Soury (1890) Un tónico circulatorio, disponible también en comprimidos, sobre todo para las piernas cansadas, la insuficiencia venosa y las piernas hinchadas. La fórmula la creó un abad normando llamado Soury.
Eau Précieuse (1890) La loción "milagrosa" para granitos que generaciones de adolescentes franceses han usado, atención a su etiqueta retro que se mantiene intacta. Es increíble, sobre todo para los problemas de acné pero también en la rosácea.
Pastillas Valda (1904) Las gominolas verdes balsámicas para la garganta, con mentol y eucalipto, que forman parte del imaginario francés como las cajas metálicas de antaño. Actualmente las hay en caja de plástico, con más sabores y con y sin azúcar.
Los top ventas del botiquín francés
Hay también remedios muy populares, aunque no tan antiguos y que son superventas de las farmacias en Francia.
Lansoyl frambuesa, tarro de 225 g Una gelatina laxante a base de aceite de parafina con sabor a frambuesa. Se presenta en un tarro como si se tratara de una mermelada.
Hépatoum Un jarabe verde en botella de cristal, incluso de litro, que se usa para mejorar las digestiones y, sobre todo, como ayuda hepática cuando hay comidas muy grasas. Contiene macerado de cúrcuma y aceite esencial de menta, entre otros.
Baume Saint-Bernard El bálsamo calentador de toda la vida para dolores articulares, musculares y golpes. Es alcanfor y salicilato que los franceses se aplican tras el deporte o ante un lumbago. Su nombre y su tubo evocan al perro rescatador de los Alpes. Sigue siendo un básico del cajón de los remedios.
Biafine La emulsión de trolamina más mítica del botiquín francés. Nacida como tratamiento hospitalario de quemaduras, se usa para quemaduras solares, rojeces e irritaciones, y los turistas americanos la han convertido en objeto de culto porque en su país no existe nada igual.

Dexeryl, la más búscada en México
Dexeryl La crema emoliente para todo. Glicerol, vaselina y parafina en un tubo enorme a precio mínimo. Pensada para pieles secas y con tendencia atópica, en Francia se usa de la cara a los talones, y es de esos productos que se compran por triplicado. Esta también se vende en México.
Es válida para toda la familia, recupera la barrera cutánea, no es pegajosa y no deja perfume.
Synthol (1925) Líquido multiusos con olor inconfundible. Se usa para golpes, agujetas, picaduras, dolores bucales... Es el para todo francés por excelencia.
Dermophil Indien (1927) El stick labial reparador de tapa naranja o blanca, fabricado desde hace casi un siglo en un pueblecito de Normandía. Nació para las manos agrietadas de los agricultores.
L72 de Lehning Las gotas para dormir más conocidas, un clásico discreto que los franceses se pasan de madres a hijas. Se usan también para el estrés y los problemas de ansiedad y emotivos.

Cosmética francesa pura
Roger & Gallet (1862) La perfumería de botica más elegante de Francia. Son herederos directos del agua de colonia de Jean-Marie Farina, la que usaba Napoleón. Sus jabones perfumados redondos, envueltos a mano en papel plisado, llevan más de siglo y medio en las farmacias francesas.
Embryolisse El Lait-crème concentré de 1950, nacido en un laboratorio parisino y convertido en secreto de maquilladores mucho antes de ser viral. Sobre todo como base de maquillaje.
Coup d'Éclat Ampollas liftantes de efecto flash, fabricadas por Asepta, laboratorio familiar de Mónaco. El mismo laboratorio hace Akiléïne, la gama de cuidado del pie favorita de podólogos y bailarines.
Buccotherm El dentífrico del pequeño laboratorio Odost, en el Gers, formulado con agua termal de Castéra-Verduzan. Su característico toque salado y mineral sorprende al probarlo, y es de las pastas dentífricas más francesas que existen.
Garancia Creada por una farmacéutica, con nombres teatrales ("Diabolique Tomate", "Larmes de Dragon") y espíritu de "pócimas" de botica. Los productos tienen nombres muy sorprendentes, pero son naturales.
Novexpert Laboratorio independiente fundado por investigadores en dermatología, todo fabricado en Francia y con fórmulas 100 % de origen natural. Activos muy bien formulados a un precio muy razonable.
Polaar. Marca familiar inspirada en ingredientes árticos, otro ejemplo de cosmética francesa de nicho que rara vez se ve fuera.