El arte del vuelo a través de la mirada de Blazy para Chanel
Matthieu se basó en las diferentes etapas de la vida de Gabrielle Chanel hasta alcanzar la libertad y ligereza del vuelo de las aves

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Exactamente a un año de su aclamado debut al frente de Chanel, Matthieu Blazy volvió a tomar las naves del Grand Palais para demostrar que su diálogo entre la herencia de Gabrielle Chanel y su propia visión poética de la moda contemporánea está en pleno e imparable ascenso. El diseñador belga daba pistas de su inspiración en la invitación al desfile, pájaros de metal. El Grand Palais recibía a los invitados convertido en un escenario mágico y nocturno sobrevolado por grandes gansos dorados. Estos días, cuatro fotografías David Bailey en blanco y negro concentradas en nidos, plumas, calzado y retratos nos invitaban a seguir jugando a la adivinación.

La inspiración detrás de la colección
En esta ocasión, Blazy hizo referencia a las distintas caras que Gabrielle Chanel fue cobrando a lo largo de su vida, una situación que las mujeres viven alrededor de todo el mundo. “La niña que fui una vez está conmigo hoy. He conseguido sus planes. Satisfice sus gustos. Es desde ella desde donde adquirí mis estándares exigentes, y ella es a quien he logrado complacer. Nadie es más cercano a mí que ella. Me lo debe todo, y yo le debo lo que pude aportar a mi época”, decía Gabrielle Chanel, según el libro Mémoirs de Coco de 1999, frase que ha inspirado a Matthieu.
“A través de su vida, las mujeres se convierten en múltiples seres, diferentes rostros de la misma moneda. Es como un juego de cadáver exquisito, donde una identidad conduce a otra. Se trata de las mujeres que habitan en una mujer. Y aquí, se trata de una mujer, Gabrielle, que luego se convirtió en Chanel”, explicó Matthieu, haciendo referencia a un juego clásico infantil similar a las muñecas de papel que cambian de vestimenta a través de piezas recortadas como se hace en nuestro país, en el que la cara y el cuerpo se pueden ir intercambiando, generando nuevos muñecos, tal como explica sucede con las mujeres.
A lo largo de los cambios es posible ir viendo la evolución de Gabrielle, de aquellas siluetas estructuradas contra las que se reveló en su momento a las clásicas líneas del traje de tweed que se ha mantenido firme hasta nuestros días. Pero hay algo importante que tener en cuenta: “Esta no es una colección histórica, es una colección sobre las capas de las historias de Gabrielle Chanel. Al final, Chanel despegó y cada paso que tomó la llevó a ser libre, como un pájaro”, explicó Matthieu Blazy.


La paleta, de la sobriedad a las pinceladas
El relato cromático de la colección comenzó con sobriedad y semitransparencias, un bloque de impecable total looks blanco con faldas a la rodilla y cuerpos de tul semitransparentes, estos mismos tops, en diferentes tonalidades se han ido viendo a lo largo de todo el desfile. Progresivamente, la pasarela dio paso al binomio negro con sutiles pinceladas en rojo, evolucionando hacia pequeños estampados botánicos y gráficos en rojo y blanco. A medida que el ritmo del desfile se aceleraba, Blazy inyectaba una vibrante dosis de libertad como los pájaros que sobrevolaban. El amarillo irrumpió en estampados pequeños, luego más grandes y por último en looks monocromáticos de amarillo vibrante. Junto a las faldas a la rodilla y corte a la cadera, se vieron pantalones de corte masculino y faldas más cortas en traje de sastre de blazer oversize.

Los clásicos de Chanel con el toque Blazy
Las faldas, como protagonistas de su propuesta para la próxima primavera verano, son lisas, estampadas, semitransparentes, de lentejuelas y tweed. Destacaron las faldas semitransparentes, los tops de tul etéreo y los vestidos de falda de tul voluminoso, como de bailarina o también como el cuerpo de los gansos que sobrevolaban durante todo el desfile. El traje sastre se reinventa en sus diferentes versiones, con falda, con pantalón imitando tejido denim, con chaleco oversize o con chaleco y falda.


La ligereza del vuelo del ave
En los cortes más fluidos de la propuesta resoplaba la libertad de los años veinte, vestidos largos de talle bajo con juego de falso cinturón que marcaba el corte del vestido casi a la rodilla, escotes barco súper elegantes y una joyería protagonista en pendientes y collares maximalistas. la ligereza del decorado y la sofisticación de la sastrería. Entre aplausos y la fascinación de los asistentes, Blazy no solo demostró dominar el savoir-faire de la Maison, sino también la capacidad de hacer que la alta moda vuelva a volar con una ligereza optimista y radiante.

