Kate Middleton, las claves del estilo y elegancia de la princesa de Gales
La princesa de Gales, Kate Middleton, transforma cada aparición en una lección de elegancia. Repasamos la evolución de sus 'looks' más icónicos y sus secretos de estilo

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Kate Middleton era muy joven cuando llegó a la Familia Real británica, la idea de ser princesa de Gales, parecía lejana en ese momento, pero se sabía que era su destino no escrito. Aquellos primeros años de romance con el Príncipe William mostraban a una chica con un estilo sencillo, siempre decantada a los clásicos y manteniendo la discreción que el futuro le iba a requerir. Al convertirse en una de las mujeres más fotografiadas del mundo, no sorprendió que el estilo Catherine fuera cuidándose cada vez más. Lo más curioso es que, con el paso del tiempo, todavía podemos ver algunas de las piezas que resaltaban en ese momento, dejando claro que a pesar de ser un guardarropa muy estudiado, sus gustos personales se siguen manteniendo.
El arte de combinar el protocolo con la naturalidad
Cuando se trata de una futura reina, nada se deja al azar. Cada joya tiene una historia y si hay una referencia en el pasado que recuerde a alguna de sus prendas, se sabe que se verá en la prensa. No es una sorpresa que después de 15 años como una Windsor, Kate sea toda una experta cuando se trata del arte de combinar la historia familiar con su estilo personal. No es una sorpresa que sepa balancear a la perfección los aretes de perla de la reina Isabel con el anillo de compromiso de la princesa Diana. El secreto detrás del éxito de su clóset ha sido su capacidad de no dejarse llevar por la historia de las mujeres de la familia que la antecedieron, sino que ha marcado su sello personal a través de las piezas que más le favorecen.
El guiño al pasado es uno elegante y respetuoso. Se sabe que Kate fue la primera royal en volver a usar la Lover’s Knot Tiara tras el fallecimiento de la princesa Diana. Y es que, aunque las anécdotas no oficiales cuentan que a Diana le molestaba usar esa tiara, por lo pesada que es y los dolores de cabeza que le provocaba, ante la mirada del mundo, esa joya la representaba especialmente. Con una deferencia significativa, Kate esperó cuatro años antes de comenzar a usar la tiara que se considera de su suegra y desde aquella noche en el 2015 cuando se le vio por primera vez, cada ocasión en la que la porta se anticipa que los titulares volverán a mencionar a Diana.

Una silueta que se replica en su clóset
Con 1.75 m de estatura y un amor profundo por el deporte y las actividades al aire libre, no es raro que la silueta de la princesa de Gales sea una estilizada y atlética. Con cada detalle estudiado a profundidad, no es raro que los diseños hechos a la medida o seleccionados para ella resalten su cintura, acentúen sus hombros y dejen al descubierto el largo de sus piernas. Los dresscoats son esenciales en su guardarropa, sobre todo cuando las temperaturas bajan en Reino Unido. Siempre podemos confiar con que llevará algún look con hombreras y los abrigos largos que favorecen la longitud de su cuerpo son los consentidos para invierno.
Su uniforme no oficial de trabajo son los trajes sastre en bloques de color, tal vez un guiño a la reina Isabel que elegía este tipo de tonos para ser identificada fácilmente entre las multitudes. Las faldas midi o los vestidos enmarcando la cintura con falda en A son otro de sus looks más representativos. Cuando se trata de pantalones, el corte recto o pitillo son los que más le favorecen, pero en ocasiones puede apostar por una versión más holgada, que casi siempre lleva con algún saco o abrigo que complemente la imagen.

La colorimetría también es cuidada, pero no estricta. El rojo para ocasiones especiales y sumamente protocolarias, el azul marino cuando corresponde un evento sobrio y el verde olivo para las apariciones más relajadas; pero se puede jugar con un total look en rosa bubblegum y el amarillo, el morado y lila son parte de los tonos otoñales, que también comparten temporada con el café y el gris. El negro está reservado para ocasiones muy específicas y, habitualmente, relacionadas con un luto institucional. Lo más interesante es que no hay límites, al combinar las siluetas clásicas con estampados y colores vibrantes, Kate mantiene su imagen base, pero luciendo siempre fresca y diferente.
Imponiendo tendencia entre las royals
A pesar de ser una de las royals más discretas, por su posición como futura reina de Reino Unido, no sorprende que sea un referente para el resto de las casas reales. Curiosamente, ha sido a través de sus accesorios y de la silueta de sus outfits, que ha impuesto tendencia entre la realeza europea. Uno de los ejemplos más curiosos es el modelo de zapatos que más utiliza, el Gianvito Rossi 105, que se ha convertido el favorito de las royals de todas las edades. Gracias a su variedad de colores y el estilo clásico de su diseño, combina a la perfección con casi cualquier look. No es una sorpresa que Mary de Dinamarca, Máxima de Holanda, Victoria de Suecia, Rania de Jordania y más recientemente, la princesa Amalia -heredera al trono de los Países Bajos- lleven este modelo en un arcoíris de colores, siguiendo los pasos de Kate. Esto mismo ha sucedido con el modelo Carina de Castañer que han llevado todas las royals desde que la princesa de Gales comenzó a usarlas.

Pero cuando se trata de elegir modelos de calzado, Kate deja claro que su gusto personal sigue en pie sin importar el paso de los años. Cada cierto tiempo, la esposa del príncipe William vuelve a sorprender llevando sus botas Penelope Chilvers, que se le vieron por primera vez en una sesión de fotos realizada en el 2004, siete años antes de su gran boda real.
La relevancia de un sello distintivo
En un mundo en el que las tendencias duran un suspiro y se premia el cambio constante, la imagen de la princesa de Gales se ha mantenido intacta desde sus épocas en la Universidad de Edimburgo. Aunque en algunas ocasiones ha experimentado con algún tono más abajo en el color de cabello o un corte un poco más pronunciado, su imagen se mantiene constante. Parece que de forma discreta sigue con el protocolo de no cambiar para ser una constante reconocible entre su pueblo. Recordemos que la reina Isabel apenas podía cambiar de corte de cabello a lo largo de los años, pues era imposible diferenciarse de la imagen que había de ella en las monedas. En el caso de Kate queda claro que cuando algo funciona no es necesario cambiarlo.
La imagen de la princesa de Gales es una de las más replicadas a través de los años. Si cuando lució su vestido de novia, a las pocas horas ya había copias a la venta, el paso del tiempo no ha cambiado el famoso Kate Effect, en el que lo que lleva puesto, se agota en poco tiempo. Curiosamente, ella se mantiene fiel a algunas marcas, Alexander McQueen que la acompañó desde el día de su boda para ocasiones especiales, cuando se trata de bolsas, los clutches de Emmy London se mantienen en su guardarropa, Asprey London y Mulberry representando a las firmas británicas; mientras que Emilia Wickstead, Jenny Packham y Catherine Walker son los nombres que más se repiten dentro de su clóset.
