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Maria Grazia Chiuri: 'En la moda, la nostalgia está muy presente, quizá incluso más entre los jóvenes'

Para su desfile de Alta Costura en Fendi, la directora artística celebra la modernidad femenina de la casa romana

Maria Grazia Chiuri Fendi
Maria Grazia ChiuriLaunchmetrics.com/spotlight

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La habíamos dejado de camino a Roma, después de nueve años fantásticos en París, en Dior, donde revolucionó espíritus y siluetas. Nos despedimos de ella con el corazón un poco encogido al ver abandonar la escena a una de las pocas mujeres al frente de una gran casa de alta costura. 

Sin embargo, comprendimos su nostalgia por la luz de su Roma natal, su deseo de implicarse en un proyecto más personal, la renovación de un magnífico pequeño teatro en el corazón de la ciudad —¿una habitación propia?—. Por suerte para nosotros, esta despedida solo duró unos meses. 

Maria Grazia Chiuri asumió la dirección artística de Fendi en octubre de 2025 para celebrar su centenario y abrir camino hacia el futuro. Inevitablemente, la imaginación se dispara: pensamos en los grandes regresos, en la Odisea de una heroína conquistadora feliz de reencontrarse con su tierra y con su familia elegida, esa comunidad de artistas y artesanas que le da alas.

Es precisamente en esta Ciudad Eterna, en Fendi, donde todo comenzó para Maria Grazia en 1989. Allí dio sus primeros pasos, aprendió los secretos de la casa, sus códigos y su saber hacer, al tiempo que participaba en la creación del icónico Baguette. Recordemos, en Sexo en Nueva York, la famosa réplica de la fashionista Carrie al pequeño ladrón que le ordena que le entregue su bolso: «¡No es un bolso, es un Baguette!». 

Después llegaron los años en Valentino junto a Pierpaolo Piccioli y, finalmente, la consagración en Dior, donde construyó un lenguaje feminista y pragmático, una identidad estética singular, liberada y directa, que multiplicó las ventas.

En vísperas de su primer desfile de alta costura, presentado el pasado 9 de julio en un museo romano, el GNAM, se percibe la evidencia de su regreso a Fendi, su propia Ítaca. Una casa centenaria, fundada por una mujer y legada a sus cinco hijas, un negocio familiar en el que reina la sororidad, una palabra que ella aprecia especialmente. Es aquí donde podemos visualizar su nueva aventura, rodeada de los suyos tanto en sentido literal como figurado, en esta casa romana casi gineceo, que en realidad es una ciudadela desde la que nacerá una nueva era: la de una moda encarnada, pensada y realizada por mujeres para las mujeres, y también para los hombres. "Less I, More We" ("Menos yo, más nosotros") es el lema de esta primera colección de alta costura. Ante un canto de sirenas así, ¿cómo habría podido resistirse?

Madame Figaro. ¿Qué la convenció para aceptar este desafío y volver al frenético ritmo de la moda?

Maria Grazia Chiuri.  Pero el ritmo es muy diferente porque, fundamentalmente, estoy en Roma, en mi ciudad. Además, Fendi es una casa donde aprendí prácticamente todo, donde permanecí doce años; en el fondo, fue mi primera gran experiencia. Pude trabajar con las signore Fendi, a quienes quise muchísimo y que me dieron muchísimo.

Las nuevas generaciones contemplan las marcas desde la perspectiva de su último desfile, más que desde su historia.

¿Dijo que sí inmediatamente?

Reflexioné mucho sobre esta propuesta porque sentía la responsabilidad de devolver, a la altura de lo que me habían dado, todo aquello que había recibido. Además, estamos atravesando un momento muy complejo para la moda, una época de enormes cambios. Había que determinar si tenía algo que decir, si era —si soy— capaz de comprender este cambio y acompañar a esta casa, o al menos aportar mi contribución, para llevarla hacia los próximos cien años. Por tanto, es un hermoso desafío y, como todos los desafíos, muy estimulante.

¿Cuál fue su primera decisión al llegar?

Para la primera colección y el primer desfile, abordar los aspectos críticos de la casa. Hoy la moda tiene una sensibilidad diferente. Había que comprender cómo la nueva percepción podía mantener y respaldar el increíble saber hacer interno relacionado con las pieles y, al mismo tiempo, hacerlo avanzar hacia el futuro.

De ahí, entre otras cosas, el nuevo proyecto Echo of Love que inició con esta Alta Costura?

La idea consiste en desmontar, restaurar y transformar pieles antiguas o heredadas en piezas únicas de alta costura, con el fin de preservar el saber hacer histórico de la casa e inscribirlo al mismo tiempo en una lógica de memoria, circularidad y deseo contemporáneo. Nuestras clientas también pueden colaborar con el taller de Fendi llevando sus piezas vintage de la casa.

También es una forma de reconstruir la historia de Fendi...

¿Cómo contar estos primeros cien años? Las nuevas generaciones contemplan las marcas desde la perspectiva de su último desfile, más que desde su historia. Lo que más me importa es hacer comprender qué hizo Fendi, cuál es el núcleo esencial de la casa. Mucha gente no se da cuenta de hasta qué punto el craft, la artesanía, siempre ha estado en el centro de Fendi. La idea de la bottega d’arte, del taller, siempre fue fundamental, tanto para las signore Fendi como para Karl. Su revolución parte de ahí.

Cuando las pieles eran de visón y representaban el lujo, ellos trabajaron pieles y pieles menos nobles con tal dominio técnico y creatividad que... superaron el símbolo de estatus social para convertirlas en objetos de moda.

Fendi Alta Costura 26
Fendi Alta Costura 26Launchmetrics.com/spotlight

Otro gran objeto de moda: el Baguette. Ha decidido relanzar el original. ¿Cuál es su función hoy, comparada con la de entonces?

En realidad, hace treinta años no sé hasta qué punto se comprendió este proyecto. Partía de una idea muy precisa de saber hacer, poner en diálogo una construcción de bolso muy cercana al prêt-à-porter. Es un bolso de tela, flexible, bordado o muy bordado, más cercano a un vestido de noche que a una pieza de marroquinería. Pero hay que hacer coexistir en él hebillas y cuero, es decir, técnicas propias de la marroquinería clásica. ¿Cómo combinar dos conocimientos especializados y también dos talleres muy diferentes? Cuando hablamos de craft, hablamos precisamente de laboratorios diferentes. En aquel momento histórico hicimos algo que nadie había hecho: poner en diálogo un taller esencialmente «ligero» con un taller de marroquinería. Fue muy revolucionario. Hoy me pareció necesario devolver este objeto a su origen: un objeto creado mediante la colaboración entre dos saberes completamente diferentes.

Hablando de profundizar en la historia, en una entrevista mencionaba el exceso de ropa en su armario porque no puede desprenderse de sus prendas. La moda es memoria...

La memoria, desde mi punto de vista, es lo más fascinante para una marca, aquello que crea vínculos. Además, en este caso también existe una memoria personal, afectiva y emocional. Como ocurre con Echo of Love, hay prendas que no usamos, pero que son fragmentos de nuestra memoria. Queremos reutilizarlas, volver a darles forma, porque quizá pertenecieron a nuestra madre, a nuestro abuelo o a alguien que nos las regaló: eso evoca momentos concretos que vuelven a activarse. Y para mí es fundamental para poder proyectarnos hacia el futuro.

En este proceso, está reconstruyendo en el GNAM de Roma la exposición concebida por Karl Lagerfeld en 1985, que celebraba veinte años de diálogo creativo entre él y Fendi: por primera vez, la moda entraba en un museo italiano...

Con las signore Fendi, lo increíble es precisamente esta idea de creatividad compartida, de construcción de lo que después se convertiría en la Fendi actual. No nos damos cuenta de que cuando recurrieron a Karl Lagerfeld, en 1965, él todavía no era conocido. Era alemán, vivía en París y ellas estaban en Roma. Por tanto, estas mujeres eran extremadamente vanguardistas, aunque habían recibido de su madre una formación clásica.

No existe un momento, especialmente en la moda, en el que, cuando se intenta renovar algo, alguien no eche de menos el pasado.

¿De ahí el emblema de Jano bifronte que eligió Fendi?

Es un símbolo de la casa: mirar hacia el pasado, pero avanzar hacia el futuro. Estaba en el ADN de las signore Fendi, en el ADN de la familia. Y también forma parte de la historia del emprendimiento familiar italiano que construyó el made in Italy. Fendi ha formado a muchísimos diseñadores que posteriormente se convirtieron en directores creativos de casas muy importantes. Eso significa que realmente existía una idea de bottega d’arte, de fábrica.

¿Cómo trabajar con la memoria sin convertirse en nostálgica?

La moda es, por naturaleza, increíblemente nostálgica. Personalmente, no soy una persona nostálgica. Pero mi curiosidad y mi respeto por el pasado existen porque son una forma de comprender el presente. Muchas cosas proceden del ayer. Mi amor por la historia me sirve para comprender la contemporaneidad.

También entre los jóvenes existe el deseo de comprender...

En la moda, la nostalgia está muy presente, quizá incluso más entre los jóvenes. Probablemente porque resulta más difícil comprender la belleza del aquí y el ahora. Siempre existe una añoranza del pasado. No hay un momento, especialmente en la moda, en el que, cuando se intenta renovar algo, alguien no eche de menos el pasado.

Su nuevo lema, Less I, More We, le encaja perfectamente...

Creo que es lo primero que aprendí trabajando en Fendi: la capacidad de trabajar en equipo, de confrontarse con los demás. Era un espacio de diálogo único, donde no había miedo ni límites a la hora de proponer algo. Las signore Fendi estaban tan abiertas a la innovación, tan conscientes de que todo era fruto del trabajo conjunto, que realmente nos impulsaban a dar lo mejor de nosotros mismos. Y "juntos" no significa únicamente el estudio de diseño, sino también los talleres, las empresas con las que colaboramos y nuestros socios. Sin esta capacidad, dentro de una casa, de vivir el proyecto como algo común, no se llega a ninguna parte.

Fendi Alta costura 26
Fendi Alta Costura 26Launchmetrics.com/spotlight

Esta idea de lo colectivo rompe un poco con la imagen del creador solitario...

El relato del creativo solitario, que ha atravesado décadas, procede en cierta medida de esa idea —digámoslo así, también histórica— de que la moda toma prestado de las artes. Pero, en realidad, incluso en el arte existían las botteghe d’arte. Miguel Ángel no hizo solo la Capilla Sixtina... En todos los estudios creativos, ya se trate de arte, moda o cualquier otra disciplina, existe un gran equipo.

¿Cuáles son las intenciones de su primer desfile de alta costura?

Hacer colaborar a los tres talleres: el de pieles, el de marroquinería y el textil; lo ligero y lo pesado —por pesado me refiero a los abrigos—. Me gusta especialmente una técnica de peletería llamada Labirinto, y quise experimentar con ella utilizando nuevas técnicas de reutilización, pero también trasladar este tipo de trabajo al cachemir con el cuero.

¿Y la silueta?

Quise, para la parte de abrigos y chaquetas, trabajar con la idea de unas formas que hacen referencia al kimono, también muy cercanas a las formas que utilizamos en peletería. El otro aspecto consistió en diseñar piezas transversales entre hombre y mujer, en las que la forma no fuera diferente. Este aspecto universal es muy potente. De hecho, hay salidas masculinas en el desfile.

Creo que existe una gran libertad en la manera en que las mujeres se expresan en general, y especialmente las italianas.

¿Quiénes son estos hombres y mujeres?

Personas que encarnan esta idea de sensualidad, que considero muy fuerte en Fendi, tanto en el imaginario de las signore Fendi como en el de Karl. No olvidemos que él se inspiraba en Marlene Dietrich, una mujer de estilo muy andrógino, pero también muy sensual y emancipada. Esta sensualidad forma parte también del ADN de Fendi: la piel, como elemento material, evoca los sentidos, la ligereza y la suavidad.

¿Podría la sensualidad actual estar relacionada con una forma de conciencia de uno mismo?

Absolutamente, sí. Y también está esa idea de ligereza y suavidad. Creo fundamentalmente que la sensualidad consiste en volver a despertar el deseo, primero hacia uno mismo; es decir, tener cierto cuidado de uno mismo y de los demás. Sí, creo que eso es, en el fondo, lo que hace la moda. Llevar una prenda cuya materia —la seda, la gasa— te proporciona esa caricia, ese tipo de sensación, despierta de nuevo en ti ese cuidado por ti mismo. Creo que llevar determinadas prendas y determinados tejidos hace que las personas se sientan mejor y, por tanto, les permite expresar mejor quiénes son.

En el imaginario colectivo, todo el mundo entiende qué es una parisina. ¿Cómo sería la romana o la italiana?

Depende. No creo que exista un estereotipo. Creo que existe una gran libertad en la manera en que las mujeres se expresan en general, y especialmente las italianas. También considero que tienen una gran conciencia de sí mismas.

Quizá porque, para mi generación, uno de los grandes emblemas era Raffaella Carrà. Mina también. Oriana Fallaci, Ornella Vanoni, Monica Vitti... Mujeres que tenían un gran sentido de la moda y de su estilo, todas diferentes, todas dotadas de una gran personalidad, seguras de su manera de estar en el mundo.

Entre las grandes casas, hay que buscar mucho para encontrar a una mujer en la dirección artística: la moda no es un territorio para las mujeres...

Más que preguntarnos qué ha ocurrido, deberíamos preguntarnos: «¿Es solo ahora cuando nos damos cuenta de ello?». En realidad, esto se aplica a todas las profesiones y a todas las formas de arte. También se aplica a las mujeres artistas. No hay nada nuevo. Tuvimos un momento de ilusión, pero no hay nada nuevo. La única cuestión es por qué hablamos de ello precisamente ahora en la moda.

¿A qué se refiere?

Porque históricamente, en la moda, las grandes revoluciones han sido realizadas por mujeres: Chanel, en primer lugar, y Miuccia Prada. También las signore Fendi, aunque siempre se haya hablado más de Karl. Sin embargo, ellas fueron revolucionarias. Además, las mujeres tienen que demostrar mucho más su valía. Eso tampoco se dice.

La creatividad no tiene género...

La creatividad consiste en tener algo que decir. Puedes tenerlo o no tenerlo a los 20, 40, 50 años o incluso con 1 año. Sobre ella se han acumulado distintos tipos de superestructuras que debemos eliminar, nosotras las mujeres, yo la primera.

Los hombres también, los pobres, tienen que desprenderse de bastantes cargas para poder evolucionar hacia una comunidad más acogedora, más capaz de dialogar, más capaz de crear espacios y reconocerse mutuamente. Pero es difícil.

Desde mi punto de vista, para comprender el trabajo de la moda y de los autores, es necesaria la mediación.

¿Cuál es el cambio más importante que ha vivido en el mundo de la moda?

Instagram. Este bombardeo de imágenes ha creado, en mi opinión, una gran confusión, también desde el punto de vista visual. Porque las prendas dialogan con el cuerpo, no con el vídeo. Por lo tanto, existe un desequilibrio, una distorsión. Esta comunicación que llega a todo el mundo ha hecho, evidentemente, que todo se traslade a otro plano. Ya no existen intermediarios: cualquiera puede dar su opinión, tenga o no conocimientos especializados. Esto ha hecho que algunas funciones fundamentales hayan perdido importancia. Desde mi punto de vista, para comprender el trabajo de la moda y de los creadores, es necesaria la mediación. Por tanto, Instagram ha tenido una enorme influencia en todo el sector, tanto positiva como negativa.