Max Mara SS27: La maestría de la sastrería fluida y el lujo utilitario
La monocromía, las capas ligeras contrapuestas con los tejidos y el arte de definir la figura mediante el acento definitivo de la temporada: el cinturón de piel

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La Milan Fashion Week sigue mostrando lo mejor del diseño italiano y en esta ocasión ha sido el turno de la casa capaz de elevar la practicidad cotidiana a su nivel más sofisticado, Max Mara. Si durante sus colecciones otoño/invierno se suele ver su maestría en el manejo de los abrigos a través de los materiales, esta edición primavera/verano ha sido una muestra del quiet luxury a través de la sofisticación sobria. Manteniendo su línea creativa que no se deja llevar por tendencias efímeras o efectismos visuales, la colección maneja un magistral equilibrio, haciendo gala de la arquitectura de la prenda, la fluidez de la tela y la versatilidad de las siluetas para adaptarse para el guardarropa de la mujer contemporánea.

La deconstrucción del traje clásico
En esta colección, Max Mara reimagina la sastrería tradicional, sustituyendo las estructuras rígidas por piezas que acompañan el movimiento natural del cuerpo con algunos toques de siluetas más sólidas a través de las sobrecamisas, trench coats y sacos. Estas piezas oversized se superponen con la soltura de las telas ligeras de los pantalones y las blusas en punto. Una clara inspiración masculina con un toque de sensualidad relajado, han dado como resultado una silueta sumamente refinada, ideal para la temporada.


Una paleta de color sólida
Max Mara se distingue por la elegancia de su manejo de una paleta de colores siempre constante y aporta la riqueza de sensaciones a través de la textura. La casa italiana apuesta por la monocromía impecable en una paleta que transita entre el arena cálido y su emblemático camel hasta el topo, el oliva terroso, el café espresso y el negro absoluto. Demostrando que la dimensión no necesita de estampados complejos, es a través del layering de texturas que la maison reafirma su dominio absoluto sobre el textil, presentando conjuntos de punto fino, bodysuits de cuello alto y cárdigans vaporosos que conversaban a la perfección tanto con piezas de gasa como con elementos de mayor peso y solidez.


Un inesperado hilo conductor
A lo largo de la colección hubo un sutil hilo conductor, el cinturón. El gran protagonismo del estilismo fue esta pieza, ya sea con una hebilla metálica sobria, en negro, crudo o café, o en una versión diferente, como el cinturón de un trench coat. Su función fue proporcionar dimensiones a la silueta, enfatizando la cintura, permitiendo que el resto del diseño mantuviera su formato oversize en algunos de los casos, mientras que en otros cambios, los hombros anchos o las solapas extendidas eran las que daban la longitud en la parte superior, mientras el cinturón guiaba el estilo buscado.

