La era dorada de Saint Laurent con Vaccarello
La propuesta para primavera-verano 2027 del diseñador belga para la maison se presentó en un desfile nocturno en el Trocadero con la iluminación de la Torre Eiffel

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Para celebrar su décimo aniversario al frente de Saint Laurent, Anthony Vaccarello optó por el maximalismo, el dorado omnipresente y las épicas siluetas de los años ochenta en un desfile presentado al caer la noche a los pies de una resplandeciente Torre Eiffel. El show nocturno del Trocadero pareció un híbrido perfecto entre una catedral de la moda y una fiesta privada a la que todos moríamos por entrar. Todo entre rumores de que este es el fin de su era en Saint Laurent.

Con el fin de aún darle más protagonismo a la pasarela, a los invitados se les convocó vestidos de riguroso negro. La lista de asistentes incluía a Kate Moss y su hija Lila, Catherine Deneuve, Zoe Kravitz, Hailey Bieber y Eva Herigova entre otros. El contraste se hacía aun mayor con la réplica del Salón Imperial del Hotel InterContinental levantado para la ocasión, emulando los legendarios desfiles de Alta Costura que el propio Yves Saint Laurent organizaba desde 1976.
Las míticas chaquetas safari y las cazadoras aviador volvieron con hombros XL hiperestructurados que harían suspirar a la mismísima Joan Collins en Dinastía. Los tejidos eran lamé efecto disco, encajes de guipur literalmente impregnados en pan de oro, transparencias juguetonas y abrigos de terciopelo con botones gigantes. Los accesorios acompañaban en el maximalismo con pendientes de araña kilométricos, turbantes de reina de la noche y ni un solo bolso a la vista.



El broche de oro a esta sinfonía de oro llegó con la musa Anja Rubik cerrando el desfile para llevar de la mano a Vaccarello entre ovaciones y junto a otra musa, Charlotte Gainsbourg.
Más allá de la opulencia táctil, el éxito de la propuesta radicó en la contundencia del mensaje. Fiel a su filosofía de que el verdadero lujo debe conservar una aura de exclusividad inalcanzable, Vaccarello consiguió que las prendas y todo el show dieran una lección magistral de integración. Cada movimiento sobre la pasarela reafirmó que el belga no busca democratizar la fantasía, sino devolverle a la maison esa grandiosidad y seductora que la convirtió en mito. El único color al que dio espacio el dorado fue al negro. Tras la sinfonía de oros, bronces y juegos de tejidos con brillo, el negro tomó protagonismo para cerrar el desfile.



Anthony Vaccarello nos recordó que la moda nació para hacernos soñar, deslumbrar y bailar. Como decía el propio Yves: "El dorado es el color del sol". Y en París, anoche, el sol brilló a medianoche.