30 años de la boda de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette
El enlace secreto que marcó a los noventa cumple tres décadas: entre un desenlace trágico y un icono de estilo que sigue más vigente que nunca

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Era el 21 de septiembre de 1996, la pareja formada por John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette acaparaba todos los titulares y los paparazzis los seguían a donde quiera que iban, y aún así, consiguieron llegar al altar de forma casi secreta. Solamente 40 personas eran citadas en una diminuta capilla en la que apenas había 8 escaños para presenciar el enlace que parecía ser el final feliz en una historia de amor que se vivía bajo la mirada pública. En ese momento nadie imaginaba el trágico final que esperaba a la pareja, ni que 30 años después, el mundo estaría más fascinado con esta historia que nunca antes.
La boda secreta de John John y Carolyn Bessette
¿Cómo escapar de los paparazzis que siguieron a John F. Kennedy Jr. a lo largo de toda su vida? La idea era bastante sencilla, encontrar el escenario más remoto y menos esperado para una boda de Camelot, como se le conocía a los Kennedy en la cúspide de su poder político. El lugar seleccionado fue Cumberland Island, en Georgia, pero si las barreras físicas parecían suficientes, los novios fueron un paso más allá. Los 40 invitados recibieron instrucciones de llegar a una locación designada, en donde abordarían un avión privado sin conocer su destino, de manera que no hubo filtraciones por parte de nadie.
En un gesto que en estos días es muy común, pero que en aquel entonces parecía un candado hermético, todos los invitados y proveedores de la boda firmaron acuerdos de confidencialidad.

La ubicación que se convertiría en el escenario de ensueño
Hay apenas un puñado de imágenes conocidas de la boda de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, pero todas ellas parecen sacadas del set de una película. La realidad fue mucho menos glamurosa, pero la estética que se consiguió fue ideal. La boda se llevó a cabo en la First African Baptist Church, una capilla muy modesta construida en 1893, sin electricidad ni aire acondicionado. La boda tuvo que retrasarse, pues la novia tardó 2 horas en llegar, por lo que la idea de iluminar el lugar con la puesta de sol quedó totalmente descartada, por lo que la única luz con la que se contó fue la que se consiguió a través de velas y los flashes de las cámaras que documentaban la ceremonia.

Las personas más cercanas a la pareja
Con apenas 4 decenas de invitados, solo se encontraban en el lugar las personas más importantes para la pareja. Entre ellos, Caroline Kennedy, hermana del novio, fue la dama de honor, mientras que el padrino de John fue su primo, Anthony Radziwill; mientras que los pajecitos fueron los hijos de Caroline.
Después de una romántica ceremonia, las celebraciones siguieron en el hotel Greyfield Inn, en donde con apenas 9 habitaciones, se hospedó el grupo más cercano para la pareja. El toque romántico de la noche fue el primer baile de la pareja al ritmo de Forever in My Life de Prince.

El vestido de novia de Carolyn Bessette
Hay vestidos de novia que han trascendido más allá del paso de los años y uno de esos es el de Carolyn Bessette. Sin importar los cambios en el mundo de la moda, parece que el diseño de Narciso Rodriguez sigue siendo el objeto del deseo de miles de mujeres alrededor del mundo. Probablemente se debe a la sencillez de su estructura y a la elegancia de Carolyn que aquella imagen saliendo de la capilla con John besando su mano es la escena que se ha quedado en el imaginario colectivo para la historia.
Narciso no solamente había trabajado con Carolyn en Calvin Klein, sino que al ser vecinos, había formado una amistad muy cercana. Fue tomando tragos en Odeon que Carolyn pidió a Narciso que diseñara el vestido para su boda, después de anunciarle el compromiso. Éste sería el primer paso para una colaboración quedaría escrita en letras de oro en los libros de la moda.
Si el vestido ha sido lo que ha logrado sobrevivir en la memoria del mundo hay otras dos detalles que son interesantes. Los zapatos, unas sandalias de Manolo Blahnik y el ‘something old’, que para cumplir con la tradición estadounidense de llevar algo viejo con ella, eligió un broche en el cabello que perteneció a Jackie Kennedy, madre del novio.
