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El vestido bordado a mano que Claudia Sheinbaum eligió para su segundo Grito de Independencia

El bordado oaxaqueño de Creaciones Biulú que convirtió su vestido en un homenaje a las artesanas muxe

Claudia Sheinbaum
Claudia SheinbaumCortesía

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La noche del 15 de septiembre volvió a convertir el balcón principal de Palacio Nacional en un lienzo de identidad cultural. Ante una convocatoria masiva de más de 300,000 personas reunidas en el Zócalo de la Ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum protagonizó la ceremonia del Grito de Independencia con una vestido único que elevó el patrimonio textil de las comunidades originarias al código de etiqueta.

Detrás de las flores de gran formato del vestido de Sheinbaum existe una maestría técnica de siglos de antigüedad que han realizado de forma colectiva mujeres y muxes que trabajan en Creaciones Biulú,  en el municipio de Juchitán de Zaragoza. La presidenta lució la exuberancia cromática de los bordados oaxaqueños del sur del territorio mexicano en un diseño dominado por los imponentes bordados florales característicos del Istmo de Tehuantepec.

La pieza fue confeccionada a través de la técnica tradicional de aguja de gancho, una disciplina minuciosa que requiere meses de trabajo continuo. Esta herramienta permite trazar pinceladas de hilo que cambian de gradiente de manera orgánica, logrando que los pétalos adquieran una tridimensionalidad y un brillo casi pictórico.

 El diseño arquitectónico de la prenda fue concebido por Thelma Islas Lagunas y Crystel S. Martínez Torres, mientras que la confección final corrió a cargo del sastre Saúl Mosqueda. El cuerpo bordado concluía en una falda negra con caída amplia.

El uso de esta prenda no es un hecho aislado. Se perfila ya como una tradición presidencial el rendir homenaje a una región artesanal distinta del país durante la fiesta nacional. Si en su primera ceremonia el foco estuvo puesto en la riqueza textil de Tlaxcala, este año la mirada viró hacia la majestuosidad de la indumentaria zapoteca del Istmo.

Al enmarcar la banda presidencial sobre un tejido impregnado de historia, el lenguaje de la moda institucional en México trasciende el lujo de etiqueta convencional. La elección valida que el verdadero valor de la indumentaria soberana radica en la memoria de sus manos creadoras, transformando el vestuario oficial en una plataforma de preservación cultural. 

Durante la proclama, la mandataria pronunció el tradicional Grito de Independencia rindiendo tributo a las heroínas que históricamente fueron relegadas de la narrativa oficial: "¡Vivan las heroínas de la patria! ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Leona Vicario! ¡Viva Gertrudis Bocanegra! ¡Vivan las mujeres anónimas que construyeron y construyen nuestra nación! ¡Viva la independencia! ¡Viva México!".

 Incluir de forma explícita estos nombres en la arenga  consolida el reconocimiento institucional a la lucha femenina y resignifica la memoria colectiva al colocar el papel de las mujeres en el mismo peldaño de soberanía y dignidad que los próceres de la nación.