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No es dejar de comer, es aprender a nutrirte: el verdadero objetivo que debemos tener con los GLP-1 explicado por una doctora

La médica nutricionista María José Crispín explica cómo la calma del apetito provocada por los GLP-1 debe usarse para reeducar los hábitos alimentarios y no para someter al cuerpo al ayuno forzado

GLP-1
La pérdida del "ruido mental" relacionado con la ansiedad por comer es el primer beneficio de los GLP-1Pexels

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La irrupción de los fármacos análogos del GLP-1 y los agonistas duales ha transformado radicalmente la forma en que entendemos la salud metabólica. Sin embargo, en plena era de la inmediatez, la conversación alrededor de estos tratamientos se desvía con frecuencia hacia una carrera apresurada por bajar números en la báscula a cualquier costo.

Frente a la tendencia de forzar el cuerpo con dosis cada vez más altas que derivan en malestar, náuseas y déficits nutricionales, la medicina integrativa propone una pausa necesaria. La doctora María José Crispín, médica nutricionista de Clínica Menorca, en Madrid, plantea que el propósito de la falta de apetito inducida por estos medicamentos no debería ser someter al cuerpo al ayuno forzado, sino aprovechar esa calma metabólica como una ventana de oportunidad única para reeducar nuestra relación con la comida.

La doctora María José Crispín en su consulta
La doctora María José Crispín en su consultaCortesía

Más dosis no es siempre mejor

Uno de los errores más comunes que estamos sufriendo los que queremos perder más peso es interpretar las pautas de escalado comercial como una obligación inflexible hacia la dosis máxima. Fármacos como la semaglutida, Wegovy, o la tirzepatida, Mounjaro,  contemplan un aumento progresivo en sus fichas técnicas, sin embargo, la doctora  Crispín recalca la importancia del criterio médico personalizado por encima de los calendarios estandarizados: "La ficha técnica establece las dosis autorizadas y el calendario de escalado, pero eso no significa que todos los pacientes tengan que llegar a la dosis máxima. Hay pacientes que responden perfectamente con dosis mucho menores. ¿Por qué subir entonces si están perdiendo peso, se encuentran bien y toleran el tratamiento?".

Cuando el tratamiento se enfoca únicamente en acelerar la pérdida de peso mediante el incremento de la dosis, aparecen con frecuencia efectos adversos gastrointestinales como náuseas, vómitos o malestar general. Este estado de incomodidad no solo deteriora la calidad de vida, sino que desacredita una herramienta médica valiosa al hacer pensar al paciente que el fármaco es perjudicial para su organismo.

Una ventana de oportunidad para construir hábitos reales

La pérdida del "ruido mental" relacionado con la ansiedad por comer es, quizás, el beneficio que antes se percibe en estos medicamentos. Sin embargo, si esa ausencia de hambre no se acompaña de una guía profesional, destaca la doctora Crispín, el riesgo de caer en patrones de desnutrición o pérdida severa de masa muscular aumenta exponencialmente.

 La prioridad deja de ser "comer menos" para convertirse en consumir alimentos densos en nutrientes, proteínas de alta calidad y vegetales que protejan la estructura muscular y la energía vital. La calma apetitiva permite diferenciar la fatiga o la ansiedad del hambre biológica real, sentando las bases de una alimentación consciente que perdure una vez finalizada la intervención farmacológica.

Por estas razones, mantiene que la prescripción del fármaco debe ir de la mano con un plan de actividad física enfocado en la fuerza y una reeducación nutricional. Sin esta mancuerna, el proceso se reduce a un parche temporal en lugar de un cambio de vida definitivo. No obstante, como concluye la doctora Crispín, la eficacia real del futuro de la salud no se medirá únicamente por la potencia de los fármacos ni por los kilos borrados en tiempo récord, sino por la capacidad de individualizar la atención. Entender la obesidad y las alteraciones metabólicas como condiciones crónicas exige sustituir la prisa por una visión de longevidad, donde el fármaco sea solo el impulso inicial para aprender a nutrir el cuerpo con respeto.