Del 'resort' al wellness, el viaje se convierte en un protocolo de medicina preventiva

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En el cruce de la ciencia de la salud y la hospitalidad de ultra lujo emerge el turismo de longevidad, un escenario donde el viaje deja de ser una evasión para convertirse en una intervención biológica y clínica. Nuba, agencia de viajes de lujo con más de 30 años de trayectoria especializada en expediciones privadas y rutas personalizada, a través de su nueva división NUBA Wellness, es una de las firmas pioneras en el diseño de experiencias a medida que están redefiniendo el itinerario del viajero high-end.
Pablo del Pozo, presidente y CEO de Nuba, contextualizó la evolución del viajero contemporáneo y la razón de ser de este nuevo proyecto: "Ya no viajamos únicamente para descubrir lugares, sino también para aprender, reconectar, recuperar energía y volver a casa de una manera diferente".

Ya no se trata solo de elegir un destino por su paisaje, sino de seleccionar además el protocolo médico, la reprogramación metabólica y la evaluación de biomarcadores que el cuerpo necesita en un momento vital específico. El objetivo se plantea como regresar de una experiencia no solo con recuerdos visuales, sino con marcadores biológicos optimizados, un tono vagal regulado, una mente serena y un cuerpo muy activo.
Bajo el nombre "El futuro del bienestar. Viaje, salud y longevidad" el encuentro organizado en Madrid reunió a destacados referentes internacionales de la medicina preventiva, la longevidad y la neurociencia y el estilo de vida. El doctor José Viña, catedrático emérito de Fisiología de la Universidad de Valencia y director de la cátedra de Gerociencia en la UCAM, y el doctor Alexander Thaler, director médico de Lanserhof Marbella, abordaron salud y longevidad en una charla conducida por Lucía Toro, directora general de Nuba España.
El doctor Viña analizó el incremento histórico en la expectativa de vida y centró su intervención en la prevención de la fragilidad funcional: "La longevidad ha aumentado más en el siglo XX que en toda la historia. La catástrofe sería llegar a una vida a 110 años, pero desde los 70 estar en una silla de ruedas. En medicina hemos encontrado la idea de la fragilidad: una persona es frágil cuando no se puede mover o no puede coger el vaso porque no tiene fuerza". Destacó la importancia de la prevención que es lo que conduce al turismo wellness: "Lo que más vidas ha salvado en la medicina han sido medidas de medicina preventiva. Para... mira lo que te está pasando y, si es que no puedes, pide ayuda".
Por su parte, el doctor Alexander Thaler abordó la metodología holística de Lanserhof, combinando la medicina interna, el diagnóstico metabólico y la salud digestiva: "Practicamos una medicina holística, eso quiere decir que es cuerpo, mente y alma, y lo llevamos a la práctica en las clínicas de Lanserhof". Defendió la alimentación como la base de nuestra salud: "La raíz de la salud es la digestión y miramos lo que comemos y cómo comemos. Hacemos una cura que incluye ayuno o una dieta reducida, algo que nos hace reinterpretar qué importante es hacer las pausas entre las comidas y masticar".
Ambos doctores señalaron la importancia del cuidado propio: "¿Quién es la persona más importante en tu vida? La respuesta es 'yo'. Tomarnos a nosotros mismos como lo más importante y hacernos el favor de cuidarnos bien". Viñas recalcó: "Cuidarse es de ser altruista, no egoísta. Cuidándose vas a poder cuidar a los demás. Si yo me cuido, bajo el riesgo de que me tengáis que arrastrar".
"Precisamente eso es lo que venimos a explorar juntos a lo largo de esta jornada, cómo el viaje puede convertirse en una experiencia que contribuya a nuestro bienestar y a nuestra forma de vivir".

La neurocientífica Ana Ibáñez, CEO de MindStudio y autora de Sorprende a tu mente, explicó el impacto en el cerebro que produce desplazarse a un entorno nuevo: "Cuando en un viaje tú sales de tu cotidianidad, tu cerebro rompe esa manera de funcionar que es más desde el control. En el momento en el que sales de lo conocido, se le aparecen distintas carreteras secundarias y la dopamina ya está ahí dando vueltas". Y añadió: "En un viaje dirigido de wellness, donde tienes la premisa de 'voy a cuidarme, voy a estar mejor', suben mucho unas frecuencias llamadas Alfa, que son frecuencias de la calma que hacen que tu cerebro pueda ver las cosas desde una serenidad".
"Si tú cierras los ojos -continuó- intentas hacer una foto mental guardando todos tus sentidos, estás mandándole una información muy pura a tu cerebro. Nuestro cerebro tiene mucha dificultad para saber si algo está ocurriendo de manera real o no, cuando vuelves a la rutina y recuerdas esa foto, empieza a disparar neuroquímica que se parece mucho a la de esa situación de calma".
La jornada concluyó con la intervención de Ana Molina, ingeniera biomédica y experta en wellness de NUBA, junto a Francesc Miralles, periodista y coautor del éxito internacional Ikigai. Ambos expusieron cómo el viaje diseñado desde la necesidad individual permite reconectar con el sentido de la vida, reducir el estrés existencial y consolidar hábitos saludables que perduren al regresar a casa. El viaje comienza antes con la preparación, durante el tiempo que se realiza y permanece con las experiencias, protocolos y recuerdos que se atesoran.