Mesa Tatema: El fuego, la piedra volcánica y la parota en la primera pieza de autor de möle studio
En la intersección entre arquitectura, arte y diseño escultural, la práctica liderada por Shanik Dörrbecker explora la transformación de la materia a través de una propuesta que rinde culto al tiempo y a la imperfección

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Los procesos creativos en los que la materia abandona su naturaleza primaria para adquirir un carácter profundamente ritual siempre enriquecerán los diseños. Cuando el fuego entra en contacto con la madera, el proceso natural es que la fibra natural arda, este quemado provoca un cambio de tonalidad, pero a la vez, provoca una contracción en su piel orgánica hasta lograr evocar una consistencia casi mineral. Con esa premisa y experiencia para lograr ese efecto de transformación radical nace la Mesa Tatema, la primera entrega de mobiliario de autor firmada por möle studio, que se dedica a la práctica multidisciplinaria de arquitectura, interiorismo y dirección creativa desde su sede en la Ciudad de México.

La propuesta de möle studio
Lejos de concebir el mobiliario como un objeto meramente utilitario, la firma que fue fundada por Shanik Dörbecker plantea una pieza que habita la delgada línea entre la arquitectura a escala íntima y la escultura contemporánea que vive en la cotidianidad e intimidad del hogar. La propuesta surge de un diálogo elemental entre dos materiales de profundas raíces en el paisaje y la identidad mexicana: la majestuosa madera de parota y la ancestral piedra volcánica. Aunque diferentes en densidad, origen y textura, ambos elementos encuentran en el fuego su verdadero punto de convergencia simbólica y técnica.

El arte del tatemado y la huella del oficio
La elaboración de la superficie de este diseño está basado en una losa maciza de parota que ha sido sometida a un riguroso proceso de tatemado, una técnica ancestral de quemado directo que altera la superficie del árbol. Este tratamiento no solamente modifica su coloración, sino que acentúa sus vetas y les otorga una resistencia singular. Esta cubierta descansa sobre dos bloques de piedra volcánica labrada a mano por artesanos locales, una materia primigenia nacida del magma que funciona como anclaje, peso y sostén arquitectónico, pero también como un enlace con nuestra cultura.

La imperfección es parte del arte y en lugar de pulir los accidentes, corregir las marcas o disimular las fuerzas destructivas del calor, la pieza preserva deliberadamente las grietas, la porosidad y las irregularidades resultado del proceso. De este modo, Mesa Tatema convierte la imperfección, la cicatriz del fuego y la huella del tiempo en parte de su esencia.
“Quisimos que la pieza recordara su propio proceso, que no escondiera el fuego que la hizo posible. Para nosotros, tatemar la madera y labrar la piedra no es solo una técnica, es una forma de dejar que el tiempo y el oficio queden inscritos en el objeto”, reflexiona Shanik Dórbecker, fundadora de möle studio.

El nuevo territorio del diseño de autor en México
Este debut marca la expansión natural de möle studio hacia el ámbito del mobiliario coleccionable. Entendiendo el diseño de autor como un «pequeño territorio» donde dialogan la memoria colectiva, el espacio a habitar y el saber artesanal tradicional, la firma demuestra que la funcionalidad puede coexistir en absoluta armonía con la presencia escultórica.
Mesa Tatema reafirma la vigencia y sofisticación del nuevo diseño mexicano: una corriente vibrante que huye del artificio sintético y la producción en masa para reencontrarse con la contundencia de la tierra, la fuerza de los elementos primordiales y la belleza innegable de lo imperfecto. Una declaración de intenciones que posiciona a möle studio como uno de los nombres a seguir dentro del panorama creativo nacional.
