La reina Letizia impresiona con las pulseras gemelas de diamantes de Cartier en su visita a Finlandia

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Los joyeros de reinas y princesas son especiales por guardar en ellos alhajas extraordinarias, históricas y sin igual. La reina Letizia de España tiene a su disposición un joyero como no hay otro y reserva las piezas especiales cuando quiere dar más significado al evento al que asiste. Los reyes de España están en viaje de estado en Finlandia donde han sido sus anfitriones el presidente Alexander Stubb, y su esposa Suzanne Innes-Stubb, quienes fueron galardonados por el rey de España con el collar de la Orden de Isabel la Católica la máxima distinción diplomática que otorga España para premiar méritos civiles de carácter extraordinario, su esposa, por su parte, recibió la Gran Cruz de la misma orden.
Este viaje de tres días, ha tenido su momento culmen en la cena de gala que tuvo lugar en el palacio presidencial de Helsinki. Si la reina Letizia impresionó con su elegancia y la tiara floral durante la cena ofrecida a los Macron hace una semana, en este viaje. Para este viaje a Finlandia llevó joyas aún más especiales. La soberana lució las dos pulseras gemelas de Cartier junto a los aretes de brillante grueso y brillantes alrededor, como los denominó la reina Victoria Eugenia en su testamento.
Estas piezas, las pulseras gemelas y los aretes, pertenecen a lo que en la corona española se llaman joyas de pasar. Son alhajas que van de soberana a soberana. La historia de las pulseras nace en una pequeña corona que Alfonso XIII regaló a Victoria Eugenia al casarse. La reina hizo desmontar la corona, la consideraba pasada de moda y no le resultaba apropiada ni cómoda. Con los brillantes de esta tiara, pidió a Cartier, sus joyeros favoritos, que le fabricaran dos pulseras idénticas. Doña Letizia las lleva habitualmente juntas, en ambas muñecas o solo una de ellas.

También en el lote de las 8 joyas de pasar, están los aretes de diamantes que ha llevado en Helsinki. Originalmente, eran dos diamantes solitarios de unos 10 quilates cada uno. Están montados en platino y con los años han ido evolucionando. Tal y como los heredó doña Letizia, tienen una orla de 12 diamantes más pequeños alrededor de la piedra de 10 quilates. En el testamento de la reina Victoria Eugenia, escrito de su puño y letra, los describe como "un par de pendientes con un brillante grueso y brillantes alrededor".
Sobre el vestido de Pertegaz de terciopelo negro, Letizia lucía las condecoraciones y un broche floral de diamantes. Según Vanity Fair, el broche sería de la reina Sofía y podría tratarse de un regalo de bodas que recibió de las Cortas Generales y que en las crónicas de los años 60 se describe como broche floral.
