El maximalismo barroco está de vuelta: Dolce & Gabbana SS27 redefine la opulencia
Encaje negro, animal print y mezclilla joya: la casa italiana recupera sus códigos más icónicos en una colección que celebra la exuberancia y la feminidad sin disculpas

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Si en los últimos años nos hemos acostumbrado a un lujo silencioso y a paletas contenidas y un constante minimalismo en todas sus vertientes, Domenico Dolce y Stefano Gabbana han decidido que es momento de volver a subir el volumen. La colección SS27 de la casa italiana es una bocanada de aire de los 90s, un rotundo "sí" al exceso calculado y una carta de amor a los elementos que construyeron el imperio D&G: el maximalismo, la sensualidad mediterránea y el detalle artesanal. Las imágenes del desfile no dejan lugar a dudas: el minimalismo ha abandonado la pasarela para dejar paso a una opulencia visual que resulta tan nostálgica como refrescante. La colección se lee como un archivo viviente de la marca, reinterpretado para la mujer contemporánea que no teme ser el centro de atención.


Los códigos inconfundibles: Encaje y sensualidad
Los códigos habituales de la firma italiana se mantuvieron, los looks en encaje negro, enfatizando la figura femenina conviertido a la prenda en un velo provocativo, que mantiene la elegancia italiana. El juego de transparencias que deja a la vista la lencería, uno de los sellos inconfundibles de la firma, fue otro de los elementos que se mantuvieron en esta colección. Pero el encaje negro no tiene por qué ser la única textura o brocado sobre la pasarela, al contraponerlo con estampados florales -muy en la tendencia tapestry-, se hace un guiño a las madonnas sicilianas en sus versiones de fiesta.

La mezclilla elevada a la categoría de alta joyería
En definitiva una de las propuestas más llamativas y que más vamos a ver replicadas en la moda aterrizada a las calles, es la que se hizo a través de la mezclilla. Convertir jeans y barn jackets en una verdadera joya, es uno de los aspectos más atractivos en esta pasarela. El concepto mezclilla joya se combina con camisetas, pero también con encaje blanco, dejando claro que más siempre será más.


El rugido del animal print
Otro de los aspectos más emblemáticos de la firma es su manejo del animal print, que en esta ocasión se presenta tanto en siluetas fluida, looks estructurados a través de lenceros y hasta abrigos voluminosos que recuerdan a aquel glamour de los años 60s en el país de la bota. La mezcla de estampados y texturas vuelve a hacer un guiño al maximalismo que empodera y deja de lado el minimalismo de los últimos años.


Accesorios: Más es más
Si los cambios de la pasarela eran llamativos, los accesorios no se pueden dejar de lado. Desde collares de perlas de varios hilos, gargantillas de piedras llenas de color y pendientes estilo chandelier que tenían décadas guardados en los joyeros. El estilismo en cada uno de estos cambios deja clara la estética de opulencia barroca que caracterizó la colección.