La princesa Astrid, hermana de Harald V, ha fallecido dos días después del funeral del monarca
La Casa Real de Noruega afronta una nueva pérdida con el fallecimiento de la hermana del monarca, pilar histórico de la corona y mano derecha del rey Olav

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Como si solamente estuviera esperando a que su hermano, el rey Harald, terminara su misión en el trono, la princesa Astrid ha fallecido a los 94 años. Quien representaba el último bastión uniendo al presente y el pasado en la familia real de Noruega, partió solamente dos días después del funeral de su hermano, lo que parece un testimonio más de la lealtad que mostró en todo momento por la corona. Apenas un día antes del funeral en el que se reunieron representantes de todas las casas reales, se daba a conocer una fotografía que cimbraba al más fuerte, en ella se veía a la princesa Astrid, en su silla de ruedas, frente al féretro de Harald. Un instante en el que Astrid se despedía del mundo tal como ella lo conocía. A pesar de su edad, nunca se pensó en su ausencia en el funeral del monarca, estuvo en cada momento de la ceremonia, pero ahora con la noticia, se intuye que el final estaba cerca y en un cierre casi poético, Astrid ha seguido a su hermano menor, como lo hizo a lo largo de toda su vida. Al igual que con la partida de su hermano, el quien es quien en la nueva familia real noruega sufre un cambio de orden y jerarquía.

La princesa Astrid, más que la hermana del Rey
En las últimas décadas, la figura de la princesa Astrid se veía siempre como la hermana del rey Harald, pero las generaciones anteriores saben que hubo un tiempo en que fue mucho más que eso para su país. A pesar de que Astrid era la hija menor del rey Olav, como su hermana mayor, la Princesa Ragnhild hizo su vida en Brasil después de casarse, le tocó hacerse cargo de un papel inesperado.
Por las leyes de aquel momento, la princesa Astrid sabía que el trono lo heredaría su hermano menor, Harald, pero ante el fallecimiento de su madre, la princesa Märtha, en 1954, las cosas cambiaron inesperadamente. Su hermano se encontraba todavía en la posición del primero en la línea de sucesión, pero la princesa Astrid se convirtió en la primera dama de Noruega y la mano derecha de su padre, el rey Olav. Una faceta que desempeñó con orgullo durante 14 años, representando al país en viajes y compromisos, siendo la anfitriona de las cenas celebradas tanto en el Palacio Real como en Skaugum. La Princesa sabía de su deber y sin cuestionamientos, en 1957, cuando su padre ascendió al trono, fue ella quien lo acompañó en su viaje de consagración.


Astrid, la princesa rebelde
Pareciera que Noruega se distingue por los matrimonios por amor y la rebeldía de sus príncipes. Si Harald y Haakon buscaron a toda costa casarse con quienes ellos decidían, sin importar las opiniones y protocolos, Astrid no se quedó atrás. En 1961 era todo un escándalo pensar que la princesa, que entonces fungía de primera dama, se casaba con un plebeyo, Johan Martin Ferner. La controversia crecía al saberse que era un hombre divorciado y a pesar de lo que se decía, Astrid estaba convencida. Renunciando a su tratamiento de Su Alteza Real, Astrid se casó con Johan, con quien tuvo cinco hijos y con quien vivió su historia de amor hasta el fallecimiento del empresario en el 2015.
La calidez y el sentido del humor de la princesa Astrid la acompañaron hasta sus últimos días, pero uno de sus recuerdos más memorables a nivel mundial fue cuando en 1960, durante una visita a los Paramount Studios, con la princesa Margarita de Dinamarca y la princesa Margarita de Suecia, tuvo la oportunidad de conocer a Elvis Presley. Lejos de los protocolos, la Princesa de entonces 28 años, no podía verse más sonriente y divertida junto al galán de aquel momento, convertida en una joven más.
Una princesa todoterreno
La princesa Astrid sirvió a tres reyes distintos, su abuelo, su padre y su hermano, a quien perdió solamente dos semanas antes de su muerte. Cuando en 1968, el entonces príncipe Harald contrajo matrimonio, Astrid dejó la posición de primera dama del país, pero no por eso fue menos activa en su servicio a Noruega. Su labor no se limitó a los compromisos oficiales, sino que también se dedicó a encabezar distintas obras benéficas a través de su puesto como presidenta del Fondo Conmemorativo de la Princesa Heredera Märtha, llamado así en honor a su madre. Su amor por el deporte distinguió su vida e, incluso, en su cumpleaños 80 fue reconocida por la Asociación Noruega de Esquí por su apoyo a esta disciplina.

Una pérdida más para el rey Haakon
Estos no son momentos sencillos en el Palacio Real de Noruega. La pérdida irreparable del rey Harald no podría llegar en un momento más complejo. Más allá de que se sabe que no hay momento más triste que el de su ascensión para un monarca, en el caso de Haakon el trono le llega en medio de momentos complejos. Su esposa, la princesa Mette-Marit acaba de recibir un trasplante de pulmón y solamente a días del fallecimiento del rey Harald tuvo que acudir al hospital ante unos problemas de salud. Su hijastro, Marius Borg se ve involucrado en un problema judicial en el que, a pesar de haber conseguido que se aceptara su apelación, ha sido encontrado culpable de dos cargos de violación. Su hermana, la princesa Marta Luisa ha dejado su posición en la Casa Real al casarse. Y, ahora, pierde al último eslabón de sus antepasados en la historia familia, con la partida de la princesa Astrid en uno de los puntos más complejos en el camino de la casa de Glücksburg.

