Un funeral inolvidable para Harald V de Noruega con las casas reales europeas reunidas en Oslo
Felipe y Letizia de España, Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda y el príncipe William entre los asistentes
La reina Sonia depositó una rosa roja sobre el féretro al comenzar la ceremonia religiosa
Marius Borg, hijo de la reina Mette-Marit, reaparece en la catedral con brazalete electrónico

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Noruega ha vivido una jornada histórica para despedir al rey Harald V, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años en el Rikshospitalet de Oslo. Tras días de capilla ardiente multitudinaria a la que acudieron miles de ciudadanos —desafiando esperas de hasta siete horas para dar su último adiós al monarca—, la capital del país nórdico ha sido el escenario de un funeral de Estado solemne, de belleza sobria y la precisión del protocolo y la asistencia de las grandes casas reales europeas e internacionales. Una ceremonia que ha devolvió a Europa la majestuosidad de las exequias históricas recientes como el funeral de la reina Isabel II del Reino Unido y el duque de Edimburgo.
El cortejo fúnebre partió desde el Palacio real de Oslo en dirección a la Catedral a las 12:00 horas recorriendo la avenida Karl Johan. El dispositivo de seguridad desplegó a más de 3,500 efectivos militares y obligó a cancelar más de 40 vuelos comerciales en la capital.
Detrás del féretro caminaron en primer lugar los miembros de la familia real noruega, cuyo orden ha variado tras la muerte de Harald. El rey Haakon VIII encabezó la comitiva junto a su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus y la princesa Marta Luisa, hija mayor del fallecido rey Harald y que se despedía de su padre en los mismos días en los que su marido se sometía a un trasplante de hígado. La reina Mette-Marit y la reina Sonia siguieron el cortejo en automóvil. La reina Mette-Marit está aun delicada de salud tras un trasplante de pulmón y, de hecho, no asistió al juramento de su esposo ante el parlamento días antes por no encontrarse bien de ahí que fuera en automóvil.
El esposo de Marta Luisa, el chamán Durek Verrett así como las tres hijas de Marta Luisa, Leah Isadora, Maud Angelica y Emma Tallulah Behn, se unieron al resto de los asistentes en el templo llegando a la vez que el hijo mayo de la reina Mette-Marit, Marius Borg Høiby, que acudió al templo portando un brazalete electrónico tras su reciente proceso judicial.
La presencia de Marius es muy cuestionada ya que fue condenado a cuatro años de prisión por violación y maltrato. Marius se ubicó en el templo en la misma fila que la familia de Marta, en el banco posterior al que estaban los reyes de Noruega. En la cinta de la corona de flores enviada por los reyes, su nombre figuraba de forma explícita: "Haakon, Mette, Ingrid, Magnus, Marius".
La llegada del féretro y el detalle de las coronas de flores
El féretro del monarca quedó situado a las 12:38 horas a las puertas del templo, donde fue recibido por el presidente de la Iglesia de Noruega, Olav Fykse Tveit, y la obispa de la capital, Sunniva Gylver, antes de presidir el interior de la catedral.
Rodeado por cuatro coronas de flores —tres de flores blancas y una de tonos salmón— y seis corazones florales dispuestos en parejas, el centro del féretro lució el arreglo enviado por la reina Sonja con una significativa dedicatoria tras casi 58 años de matrimonio: "Takk for et godt liv" (Gracias por una buena vida).
El funeral reunió a la representación más relevante de las monarquías internacionales. La Casa Real española estuvo representada por los reyes Felipe VI y Letizia junto a la reina Sofía. La vinculación de Felipe VI con la dinastía noruega es especialmente estrecha al ser el padrino de bautismo de la princesa heredera Ingrid Alexandra.
Las comitivas de los países vecinos mostraron la cercanía entre las casas reales escandinavas. El rey Carlos XVI Gustavo —luciendo uniforme de almirante— y la reina Silvia asistieron acompañados por la princesa Magdalena, su esposo, Christopher O'Neill, el príncipe Carlos Felipe y su esposa, Sofía así como el príncipe Daniel. La princesa heredera Victoria voló de madrugada desde Indonesia para estar presente en la liturgia.
Los reyes Federico X y Mary de Dinamarca acudieron junto al príncipe heredero Christian. La reina Margarita II canceló su asistencia tras emitirse un comunicado oficial por motivos de salud. La monarquía británica fue representada por El príncipe William y la princesa Ana acudieron en representación de la corona británica. Los reyes Felipe y Matilde de Bélgica y los grandes duques de Luxemburgo así como los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de los Países Bajos con la princesa Amalia y los príncipes Alberto II y Charlene de Mónaco estuvieron presentes.
Jordania fue representada por Abdalá II y Rania de y Japón por los príncipes herederos Akishino y Kiko de Japón.
La oración de la princesa Victoria y el reposo en Akershus
La ceremonia fúnebre se transmitió en directo en más de 140 iglesias de Noruega y comenzó a las 13:00 horas. La parte musical contó con la dirección de Marcus André Berg junto al Coro de la Catedral de Oslo y la interpretación del himno Abide with Me por la soprano Hillary.
Uno de los momentos con mayor significado de la liturgia fue la lectura de la Oración de San Francisco de Asís, pronunciada en sueco por la princesa heredera Victoria de Suecia. La futura reina sueca ya había leído esta misma plegaria durante la boda de Haakon y Mette-Marit en 2001 en la misma catedral de Oslo, quiso hacerlo, según medios noruegos, por su gran amigo Haakon.
Velos de luto y perlas
El protocolo de vestimenta se convirtió en una lección de elegancia sobria donde las damas de la realeza dieron vida a los códigos del luto institucional. El velo de luto, reinventado en versiones de red corta sobre casquetes y pamelas de ala estrecha, destacó entre las invitadas.
La princesa heredera, cuyas nuevas obligaciones institucionales han dado un giro a su vida de estudiante, llevó el velo de luto en un pequeño sombrero que de frente parecía una diadema gruesa y por detrás, cerraba su recogido. La reina Sonia, Marta Luisa y sus tres hijas apostaron también por el velo de luto, el de la reina más tradicional con un velo sobre el casquete que cubría toda su cabeza.
Las reinas Mette-Marit y Mary optaron por pamela con velo de redecilla mientras que las reinas Letizia y Máxima llevaron una diadema negra. Las perlas, consideradas desde tiempos inmemoriales las lágrimas de la monarquía, adornaron a las damas de la realeza. Desde los collares de múltiples hilos luctuosos de la reina viuda Sonja hasta los discretos pendientes de la princesa heredera Ingrid Alexandra, la pedrería orgánica reafirmó su estatus como las joyas de la realeza en los momentos dolosos.
Tras la ceremonia el cortejo fúnebre se trasladó hacia la Fortaleza de Akershus. A la salida, los seguían los tres monarcas escandinavos. El rey Carlos Gustavo de Suecia, el rey Federico de Dinamarca y Haakon de Noruega. una ceremonia estrictamente privada reservada a la familia, el féretro del rey Harald V fue depositado en la cripta real, donde reposará junto a sus antepasados, el rey Haakon VII, la reina Maud, el rey Olav V, concluyendo las honras fúnebres de Estado. El luto en el país y en las instituciones se mantiene hasta el próximo 9 de octubre.