Las cinco tiaras de Kate Middleton: la historia que hay detrás de cada elección
La princesa de Gales solo ha llevado cinco tiaras en catorce años de vida como 'royal' cuando la corona británica posee decenas. Cada una cuenta una historia que va mucho más allá de la joyería

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Como nos gustan las tiaras de la realeza, no son solo la joya por excelencia, son también parte de la historia y de su propia historia. Solo hace unos días hemos visto como la reina Letizia impactaba con la tiara Floral en la visita de estado de Emmanuel Macron a España. Cada tiara que hemos visto llevar a Kate Middleton ha pasado de generación en generación antes de llegar a ella. Algunas, fueron regalos para conmemorar un matrimonio, otras legados de casas aristocráticas, las hay que se formaron a partir de una piedra preciosa excepcional y las que se montaron con piedras de otras tiaras.
Las tiaras causan fascinación porque son pocas las ocasiones en las que se ven en público, porque se guardan de manera excepcional y porque incluso para los propios miembros de la realeza son inalcanzables. No olvidemos el famoso ‘tiaragate’ entre Meghan Markle y la asistente personal de la reina Isabel II Angela Kelly. El principe Harry dedicó un capítulo de sus memorias ‘Spare’ a recordar como a Meghan no se le dejó elegir entre las decenas de tiaras de la casa real británica, sino que se le presentaron las ‘adecuadas’ para su rango y que eligiera entre ellas para el día de su boda. Ese fue el único día que Meghan lució una tiara.
La Princesa de Gales, ha podido elegir entre una mayor variedad pero aún hay tiaras que no están a su disposición y otras, como la que llevó Meghan en su boda, que es difícil que la veamos lucir.
En catorce años de vida pública como miembro de la familia real británica, ha llevado tiara en diecisiete ocasiones. Y en estas diecisiete ocasiones ha optado por las mismas cinco piezas fiel a su estilo comedido y clásico.
Las tiaras, en el contexto de la realeza británica, son un lenguaje. Cada elección, qué pieza, en qué momento, con qué vestido, en qué banquete, es una declaración con múltiples capas de significado simultáneo. La Princesa de Gales lo sabe. La forma en que ha construido su elegido repertorio de tiaras en estos años es una lección magistral en protocolo, diplomacia y estilo con criterio propio.

La Halo de Cartier, el comienzo de todo

Cuando Kate Middleton salió del coche frente a la abadía de Westminster el 29 de abril del 2011, desde las redacciones que cubríamos el evento, esperábamos con tanta emoción el vestido como la tiara elegida.
La tiara Halo de Cartier, prestada en aquel momento por la reina Isabel II de su colección personal, es una pieza que en 1936 el rey George VI compró para la reina Elizabeth. Fue, por tanto, un regalo del padre de la reina a su esposa, que después sería la reina madre. La tiara está formada por una banda de diamantes montada en platino. Lleva 739 diamantes en talla brillante y 149 de corte baguette, con una forma creciente que se ensancha hacia el centro.
Catherine no ha vuelto a lucir la Halo lo que transmite lo que la Princesa de Gales entiende la relación entre las joyas y los momentos.
Lotus flower, el debut real y el legado de la Reina Madre

Para su segunda aparición pública con tiara, la princesa de Gales eligió la tiara Lotus flower, de nuevo un guiño a la reina Isabel y su legado familiar. Esta diadema, al igual que la Halo de Cartier, perteneció a la reina madre y, antes de llegar a Kate, había sido una de las favoritas de la princesa Margarita, única hermana de la reina Isabel. Recientemente, Kate ha lucido otra gran joya de la reina madre, el corazón de amatista que solo ha sido visto en público dos veces en los últimos 50 años.
La tiara Flor de loto fue creada por los joyeros Garrard que la define así: “Encarna a la perfección la era en que fue concebida. Fue diseñada en 1923 para la reina madre,, durante los primeros años de su matrimonio, su exquisito diseño bebe de la iconografía egipcia”.
Cuando Elizabeth Bowes-Lyon, la reina madre, se casó con George no esperaba llegar a reinar. Su marido era el segundo hijo de los reyes George y Mary y fue la abdicación de Eduardo VIII para casarse con Wallis Simpson lo que llevó a George y Elizabeth, los padres de la reina Isabel, al trono.
Así que la Lotus no es una diadema creada para una reina sino para una princesa que en aquel entonces llevaba el título de duquesa de York. Los diamantes y perlas que la adornan se tomaron de un collar que su marido le había regalado con motivo de la boda. Se inspiró en Egipto que entonces pertenecía al imperio británico. Cuando abrieron la tumba de Tutankamón a principio de los años 20 se encontraron flores de loto que fueron inspiración para esta tiara.
Catherine llevó la Lotus flower en la recepción al cuerpo diplomático de diciembre de 2013, en el palacio de Buckingham, también la ha llevado en el banquete de estado en honor al presidente chino Xi Jinping en octubre de 2015 y en la recepción al cuerpo diplomático de diciembre de 2022.
Queen Mary's Lover's Knot, la tiara que lo dice todo

La joya más icónica de la recordada Diana de Gales, su anillo de compromiso, luce desde 2010 en la mano izquierda de Catherine. Diana solo se quitó el anillo al divorciarse del entonces príncipe Carlos que lo sustituyó por una impresionante aguamarina que ella misma se había regalado y que actualmente posee Meghan. Casi tan icónico como su anillo de compromiso, era la tiara que en más ocasiones utilizaba, la Cambridge Lover’ knot.
Creada en 1913 también por Garrard, el primer joyero oficial de la corona, fue un encargo de la reina Mary inspirado en una diadema del siglo XIX perteneciente a su abuela, la duquesa de Cambridge. Su diseño está formado por 19 arcos de diamantes coronados por lazos, los característicos lover's knots, de los que penden 19 perlas barrocas suspendidas, célebres por moverse al ritmo de quien las porta.
El motivo del lover's knot (el nudo de los amantes) evoca el engaste del cetro del soberano con cruz, que alberga el Cullinan I, el diamante tallado incoloro más grande del mundo. Este diseño de corazón abierto, conocido como el motivo soberano, lleva más de 290 años siendo una de las señas de identidad de Garrard.
Este diseño tan singular dota a la tiara de una fluidez y un movimiento extraordinarios, una cualidad excepcional entre las diademas de su época, habitualmente más estáticas.
Para Kate tenía un doble significado cuando la llevó por primera vez en 2015. Por un lado lleva el nombre de Cambridge, el título que la reina Isabel les concedió a ella y William con motivo de su boda. Luego está el valor sentimental, la diadema no se había vuelto a utilizar desde que la llevara Diana. Después de elegirla en 2015, Kate la ha llevado más de una docena de veces, convirtiéndola en su tiara de referencia para los grandes banquetes de Estado.
Strathmore rose, resucitar lo que llevaba un siglo dormido

En el banquete de estado en honor del presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, en Buckingham, la Princesa de Gales apareció con una tiara rescatada del joyero real. Era noviembre de 2023, y lucía una tiara que no había sido vista en 100 años, es lo que tiene tener un joyero con decenas de tiaras. Cuál elegir tiene que ser un momento divertido.
Kate llevaba la tiara Strathmore rose que fue un regalo de los condes de Strathmore y Kinghorne a su hija Elizabeth con motivo de su boda con George, segundo hijo de los reyes George V y Mary. Fue por tanto un regalo de los abuelos maternos de la reina Isabel a su hija ya que consideraron que dado su nuevo estatus iba a necesitar una tiara. No fue un encargo, la compraron a Catchpole&Williams y se cree que el diseño era de finales del siglo XIX así que ya hacía un tiempo que la tenían en la tienda cuando la compraron.
La difunta reina fue la única persona que la llevó públicamente, y no había vuelto a verse desde los años treinta. La llevó en los primeros años de su matrimonio, cuando aún era duquesa y después prefirió piezas más importantes.
Se puede llevar como tiara convencional sobre la cabeza o como bandeau sobre la frente al estilo de los años veinte. Las seis flores que forman la tiara también son desmontables en broches.
Oriental circlet, la tiara reservada para las reinas

Cuando hablamos de categorías de quien lleva las tiaras y de categorías entre las tiaras, se entiende mejor al llegar a la tiara Oriental circlet. Hasta que la princesa de Gales la llevó en diciembre del año pasado, la circlet solo había estado sobre cabezas coronadas. Se diseñó para la reina Victoria, lucida por la reina Alejandra, la reina madre, la reina Isabel y Catherine, llamada a ser reina.
La tiara Oriental circlet es la pieza victoriana más significativa de la colección real británica. Es también una de las piezas más antiguas creadas por Garrard para la familia real británica. El principe Alberto, esposo de la reina Victoria, la encargó y guió su creación en 1853. Era un entusiasta de las joyas y originalmente fue engastada con una colección de ópalos, una de las gemas favoritas de Alberto, y 2.600 diamantes. Años después, la reina Alejandra los sustituyó por rubíes ya que creía que los ópalos traían mala suerte.
El magnífico diseño de inspiración india, con sus flores de loto y sus arcos de influencia mogol, permanece hoy prácticamente idéntico a como fue concebido en su origen. También ha variado el final del círculo, cuando años después del diseño fue llevada a Garrard para repararla, encontraron que se había hecho un añadido en el que no había diseño, el circlet ya no era completo.
Catherine la eligió con mucha intención. El príncipe Alberto fue quién la encargó y participó en todas las fase de su creación. El era alemán y la princesa la llevó en el banquete de estado en honor del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier que tuvo lugar en Windsor. Al lucirla ante los representantes de Alemania, Kate establecía un vínculo histórico entre las dos naciones que ningún discurso diplomático habría podido expresar con la misma economía y la misma precisión. Oriental circlet es, además, la tiara más grande que Kate ha llevado hasta ahora, estructuralmente más próxima a una corona ceremonial que a una diadema convencional.