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El hallazgo sobre Ozempic y otros GLP-1 que está cambiando la conversación en la menopausia

La doctora Jessica Sheperd, miembro del consejo asesor científico de SHA Wellness y una de las principales expertas en longevidad femenina del mundo, explica por qué actúa de forma distinta en mujeres durante la menopausia y lo que eso significa para como envejecemos

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La doctora Sheperd, a la derecha de la imagen, junto a Alejandro Bataller, en el centro. Cortesía SHA

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Durante años, los GLP-1 fueron territorio exclusivo de la endocrinología. Medicamentos como semaglutida (Ozempic, Wegovy) o tirzepatida (Mounjaro) se prescribían para controlar la glucosa en pacientes con diabetes tipo 2. Luego llegó el ruido mediático del peso, las listas de espera en farmacias y los titulares sobre celebrities. Pero la conversación que más importa está ocurriendo en laboratorios, ensayos clínicos y consultas de medicina de longevidad, donde los GLP-1 están revelando una dimensión completamente distinta: la de la salud sistémica y el envejecimiento saludable.

La doctora Jessica Sheperd, ginecóloga especializada en salud hormonal femenina y miembro del Consejo Asesor Científico Internacional de SHA Wellness, fue directa en una reciente conferencia del centro que tuvo lugar en Madrid: "El foco ahora está en la pérdida de peso, pero el corazón real de estos medicamentos es cómo los miramos desde la experiencia total del cuerpo". Luego añadió: “Hemos usado estos medicamentos durante más de una década o dos, por lo que hay mucha investigación sobre su seguridad, lo cual es genial. Principalmente lo conocemos para la pérdida de peso pero el verdadero núcleo de los medicamentos GLP-1 es observar el metabolismo corporal y cómo el cuerpo sintetiza el azúcar”. 

La doctora Jessica Sheperd
La doctora Jessica Sheperd

El encuentro exclusivo celebrado por SHA Wellness Clinic en Madrid reunió por primera vez a dos miembros de su Consejo Científico Asesor Internacional, la célebre doctora Jessica Shepherd, elegida Longevity Doctor of the Year, y el doctor Emiliano Santarnecchi, profesor asociado en Harvard Medical School y director del programa de neurociencia de precisión y neuromodulación del Massachusetts General Hospital. Junto a ellos, la doctora Mariel Silva, directora médica de SHA España y Alejandro Bataller, managing partner de SHA y AB Living Group.

Shepherd profundizó en como la metabolización del azúcar puede conllevar otras enfermedades de ahí que mantenga que los medicamentos GLP-1 pueden contribuir a mejorar la salud en general: “El azúcar, para mí, es el motor del cuerpo. Y donde realmente empezamos a ver problemas y la progresión de enfermedades. Con la desregulación de la glucosa y con un cuerpo que no metaboliza de forma óptima  es donde realmente empiezas a ver problemas con la salud que tienen que ver con los vasos sanguíneos, con la salud cerebral, con la salud general de nuestro cuerpo. Por eso creo que la investigación mostrará de manera muy sólida en los próximos años cómo esto impacta al resto del cuerpo”.

Los receptores GLP-1 no solo existen en el intestino y el páncreas. Están distribuidos por el corazón, el cerebro, el hígado, los riñones y las células inmunológicas. Esa distribución es precisamente la razón por la que los investigadores comenzaron a sospechar que estos fármacos hacían mucho más que regular el apetito.

GLP-1 y menopausia: qué cambia en el cuerpo de las mujeres

La doctora Sheperd apuntó algo que raramente aparece en la cobertura convencional sobre estos fármacos,  la interacción entre los GLP-1 y la transición hormonal femenina. Cuando el cuerpo no metaboliza bien el glucógeno, por el efecto combinado del envejecimiento y la caída de estrógenos, el glucógeno se acumula. Eso puede traducirse en despertares nocturnos, sofocos más intensos y fluctuaciones de energía más marcadas. Los GLP-1, al mejorar el metabolismo de la glucosa, pueden actuar como un aliado inesperado durante la perimenopausia.

La doctora Sheperd fue cuidadosa en su mensaje, y esa cautela es parte del valor de escucharla: "No siempre es pérdida de peso. Es la gestión del peso y cómo el cuerpo responde a la glucosa". Y añadió que los mejores resultados en mujeres se observan cuando los GLP-1 se combinan con terapia hormonal, no como sustitución sino como complemento.

Como referente internacional en salud femenina, la doctora Shepherd habló de la relación entre hormonas y el fármaco:  “Hay investigaciones que analizan el uso de GLP-1 y también su uso junto con la terapia de reemplazo hormonal. Las investigaciones demuestran - y tiene sentido cuando miras cómo funcionan las hormonas- que las mujeres tienen una mejor respuesta con sus síntomas de la menopausia cuando reciben un tratamiento de GLP-1 si están buscando el control o la gestión del peso. Obtienen mejores resultados cuando están con sus hormonas y un GLP-1, en lugar de solo un GLP-1. Así que, de hecho, trabajan conjuntamente de manera muy estrecha”.

La prescripción y el acompañamiento médico son indispensables en este camino y así lo recuerda la doctora Mariel Silva, directora médico del  SHA en España: “Cada medicamento tiene que ser para quién, cuándo y con qué acompañamiento. No se puede ni demonizar una medicación ni darle más beneficios a veces de los que tiene, pero siempre que esté indicado con un profesional, acompañado con un estilo de vida saludable y que esa persona realmente tenga más beneficios que riesgos con lo que está haciendo". Lo que está claro es que estos medicamentos han dejado de ser una herramienta de control metabólico para convertirse en uno de los objetos de estudio más activos de la medicina del envejecimiento. La pregunta que los investigadores ya no se hacen es si los GLP-1 tienen efectos más allá del peso. La pregunta ahora es cuánto más lejos llegan.