Victoria Beckham apuesta por el 'power dressing' y la sensualidad fluida para la primavera-verano 2027
Su marido, David Beckham y sus hijos, Romeo, Cruz y Harper acompañaron a la diseñadora británica en su desfile en la semana de la moda de París

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Desde aquel icónico septiembre de 2008, cuando presentó apenas diez vestidos en una íntima suite del Waldorf Astoria de Nueva York, la evolución de los diseños de Victoria Beckham es fascinante. La diseñadora británica ha presentado la colección primavera-verano en París y el respaldo familiar fue casi absoluto con su marido David Beckham, su hija Harper y sus hijos Romeo, junto a Kim Turnbull, y Cruz, con Jackie Apostel. Faltó su primogénito Brooklyn y su esposa Nicola Peltz, quienes, estando en París, prefirieron acudir al evento de la firma de joyería Messika, la disputa familiar aún no tiene fin. Entre las celebridades destacaron su íntima amiga Eva Longoria y la sorprendente presencia técnico del Manchester City, Pep Guardiola, quien asistió junto a su hija María.
La colección para la primavera-verano 2027 de Victoria Beckham se inspira en la ruptura que supuso para la danza moderna los años veinte. Fue una generación de bailarinas que rechazó el corsé para abrazar el cuerpo en libertad y así la colección explora la fluidez a través de cortes asimétricos, aberturas estratégicas, sugerentes construcciones con lazadas y sedas muy fluidas.
Sobre la pasarela, los vestidos vaporosos de georgette flotaban pesados por dobladillos bordados con cuentas, mientras el encanto de la seda se adueñaba de blusas vaporosas y pantalones amplios. La estética de la mujer ejecutiva contemporánea se renueva sin perder rigor con blazers de corte masculino que se combinan con bermudas sartoriales y faldas a la rodilla de caída impecable. Los estampados de vestidos y faldas son flores pintadas a mano y pájaros entrelazados. Los vestidos son muy deseables, redefinen la elegancia fluida con siluetas lánguidas en vaporoso georgette y crêpe de seda que fluyen en libertad con cada paso, embellecidas con delicados estampados florales pintados a mano y dobladillos con peso de cuentas. La diseñadora salió a saludar al cierre enfundada en un impecable traje de sastre gris oversize y top negro, sellando una propuesta donde la ropa deja de ser estructura para convertirse en pura libertad.




















